1. El día que me entregué a mi amo (Parte 2)


    Fecha: 12/06/2023, Categorías: Gays Autor: MalikRojo, Fuente: CuentoRelatos

    ... poco y me dejo respirar un par o tres segundos. Comenzó a meterla de nuevo pero esta vez lentamente. Note su capullo tocar la boca de mi garganta. Diría que él también lo noto porque se paró. Y ahí empezó lo que jamás hasta ahora había notado. Empujo despacio, muy despacio. Note como su grande se iba adaptando al hueco de mi garganta y se iba desplazando muy lentamente dentro de ella. Notaba como se me iba ensanchando a medida que esa enorme polla se iba adentrando cada vez más y más profundamente. Me ahogaba. Mi cuerpo se curvaba con cada arcada igualmente ahogada. Jamás olvidare esa sensación. Por lo que podía notar su polla ya me llegaba a medio cuello. –Aguanta zorra. Aguanta un poco más, ya queda poco- ¿poco? ¿Era posible que me le metiera más profundamente? Pues sí, aun podía más. Mis dientes estaban hiriendo mis labios atrapados entre ellos y su pubis. Me agarro entonces de la nuca cruzando sus dos manos detrás. Y empujo otro poco más. –Aguanta-. Su capullo que casi estaba atrapado aún se desplazó un poco más profundamente. Es difícil de calcular, pero creo que al menos tenía 15 centímetros de rabo atrancados en mi garganta. Sin contar los que llenaban mi boca – ¡Ahora si zorra! Ahora si tienes toda mi polla en tu garganta. Ahora podría preñarte y ni siquiera ibas a notar el sabor de mi leche. Te la ibas a tener que tragar por cojones-. Por suerte no fue así y la saco de nuevo. Me dejo descansar como un minuto y volvió a la carga. No puedo decir cuanto tiempo estuvo ...
    ... follándome la boca. Los huevos ya ni los sentía con el peso colgando aun. Mis caderas me dolían de golpearme contra el filo de la mesa en cada una de sus embestidas. Cuando por fin se cansó se apoyó en la mesa que teníamos delante con la famosa maleta. Estuvo así un rato mirándome sin decir nada en absoluto. Respirando profundamente para poder relajar la tensión que le había producido la follada que me había dado. Cuando se recuperó cerró la maleta y vino a desatarme. Por fin me quito el peso de los huevos pero no saco la anilla que me los presionaba. Al ponerme erguido casi me caigo al suelo porque me fallaron las piernas. Rápidamente me sujetó. –Tranquilo. Siéntate y relájate.
    
    El: ¿Fumas?
    
    Yo: Si
    
    El: Aun eres mi esclavo, contesta como debes
    
    Yo: Si Amo. Fumo
    
    El: ¿Quieres un cigarro?
    
    Yo: Si mi Amo. Gracias.
    
    Fue a coger un paquete que tenía encima de la barra del bar. Saco un cigarro, lo encendió y me lo puso en los labios. Luego él se encendió otro y se sentó frente a mí.
    
    El: ¿Estas bien?
    
    Yo: Si Amo.
    
    El: Bien! Sinceramente cuando has llegado creí que no aguantarías. Me has sorprendido la verdad. Tienes aguante. ¡Eres una buena zorra! Eso me gusta.
    
    Yo: Gracias Amo. ¿A usted le ha gustado?
    
    El: Creo que se ha notado. He disfrutado como hacía tiempo que no podía hacerlo. No me gusta que cuando quedo con alguien al principio todo sea Si, y cuando empiezo todo sea No.
    
    Yo: ¿Yo he dicho NO en algún momento? – Sinceramente no recordaba si lo había ...
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