1. Mamá se está corriendo, cariño


    Fecha: 13/06/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... cómo me encharcaba la polla con los jugos de su corrida y vi como temblaron sus nalgas, sus piernas... Tembló todo su cuerpo mientras se corría. Me costó aguantarme, pero me aguanté. Cuando acabó me corrí entre los labios y la entrada de su coño.
    
    Al acabar Asunción se limpió el coño con la sábana, me cogió la polla, vio que seguía dura, y me dijo:
    
    -¿Quieres seguir?
    
    -Eso no se pregunta. Dime algo que quieras que te haga.
    
    -¿Me haces cosas en tus fantasías antes de follarme?
    
    -Sí, te hago muchas cosas.
    
    Se levantó de la cama, le puso la llave a la puerta, volvió a la cama, se echó boca arriba, y me dijo:
    
    -Este es el momento de hacer realidad tus fantasías.
    
    Miré para sus enormes tetas con areolas grandes y grandes pezones y vi su coño rodeado de pelo negro sobre el que brillaban parte de los jugos de sus corridas y de mi leche y me tiré cómo un lobo a por sus tetas. Las agarré con las dos manos. Se las iba a devorar, pero me acordé de las enseñanzas de viejo... Le amasé las tetas, le besé y lamí los pezones y las areolas y besé, lamí y chupé las tetas por arriba, por abajo, por los lados... Jugué con sus tetas hasta que sentí sus gemidos, gemidos que eran cómo susurros. Luego bajé a su coño. Estaba abierto y era un señor coño, un coño grande. Al meter mi lengua dentro él, el coño le metió un bocado. La lengua se le escapó y al hacerlo se pringó de jugos, jugos ricos, ricos. Saboreé, tragué, la volví a meter y Asunción, entre gemidos, dijo:
    
    -¡Qué ...
    ... gusto!
    
    Luego lamí su coño de abajo a arriba..., después lamí y chupé su clítoris, Asunción me preguntó:
    
    -¿Quién te enseñó a hacer esto?
    
    Hice círculos con mi lengua plana sobre su clítoris, y después le mentí.
    
    -Leí libros prohibidos.
    
    -¡Benditos sean esos libros!
    
    Casi un cuarto de hora me llevó hacer que se corriera, pero cuando se corrió lo hizo a lo grande. Su cuerpo recorrido por el placer parecía tener el mal de san Víctor y de su coño salieron jugos para llenar una copa. Asunción perdió el conocimiento y no sintió caer mi leche sobre sus tetas, ni a mi padre llamando por ella desde la habitación de matrimonio. A oírlo le limpié la cara con una sábana y después la sacudí. Al abrir los ojos y verme, sonrió, luego oyó a mi padre llamar por ella y salió de cama a la velocidad que sale una bala del cañón de una pistola. Se puso en pie, cogió las bragas y al agacharse para ponerla y levantar un pie se fue hacia un lado y casi se cae. Se sentó en el borde de la cama, se puso las bragas y el camisón. Esperó a que mi padre la volviera a llamar para que no sintiera el ruido de la llave al abrir la puerta. Cuando la llamó abrió la puerta, salió al pasillo y le respondió:
    
    -¡Ya voy! ¡¡No dejas ni cagar a la gente!!
    
    Esta historia me la contó en la cama de su habitación un primo mío una noche que quedé a dormir en su casa después de acompañarlo al hospital donde había ingresado su padre para operarlo de una hernia discal... Poco después de contármela entró en la habitación ...
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