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Se la chupé a un cartonero
Fecha: 15/06/2023, Categorías: Gays Autor: rogerx05, Fuente: CuentoRelatos
... conversación. Se frenó en seco justo en frente de mí. Su pija se hamacó hacia adelante con la inercia del frenado y cayó pesadamente entre sus piernas. Yo estaba sentado en el auto y tuve esa estupenda visión justo enfrente de mi cara. Mientras él me hablaba yo no podía dejar de ver su bulto sobresalir de esa tela delgada. Claramente estaba sin ropa interior debido al intenso calor. Cartonero: -Debés pasar por el bajonivel, seguir por la calle Lavalle, etc., etc. y etc... Comencé a mirarlo de arriba a abajo. Este muchacho no es el estereotipo de un cartonero, harapiento, desgarbado, derruido por los años de trabajo insalubre. Por el contrario, su aspecto era muy saludable: tenía como 1,80 m de altura, unos 30 años de edad, cabello negro ensortijado, su cara era muy bonita como de hombre pero un hombre varonil y buen mozo. Sus brazos quedaban al descubierto porque usaba remera de mangas cortas, y se podía ver que esos brazos son musculosos y bien formados. Prácticamente no tenía panza y sus piernas están muy bien musculadas, como si jugara seguido al fútbol. Este muchacho era muy deseable, y a pesar de estar un poco sucio por el trabajo que estaba haciendo, no podía dejar pasar esta oportunidad. En un momento se dio cuenta que lo miraba de arriba abajo, especialmente su enorme boa que se adivinaba perfectamente. Instintivamente se llevó la mano a la pija y se la estiró un poco. Nada de su explicación sobre la calle oí. Solamente estaban en mi mente ...
... las cosas que podía hacer con ese muchacho desnudo en un día tan caliente como ese. Cuando se tocó la pija, en un movimiento instintivo se la acaricié suavemente ya que estaba justo enfrente de mis ojos. Cartonero: -¿Te gusta? Yo: -Más de lo que podrías imaginar. -¿Querés que hagamos algo? A mí me encantaría Cartonero: Hay un lugar al fondo de esta calle, un baldío donde de noche no anda nadie. Pasá a eso de las ocho y media si querés. Yo: Ahí estaré sin falta. A eso de las ocho de la noche fui al baldío. No me importó nada, vencí todos mis miedos y prejuicios y me presenté a la hora señalada en ese lúgubre descampado a pesar de saber de la inseguridad que es conocida en ese barrio. Para mi gratísima sorpresa el cartonero con mezcla de gladiador estaba ahí esperando ya bañado y de nuevo con unas ropas mínimas. Me indicó unos árboles que había al fondo del terreno descampado y lo seguí hasta allá. La calle estaba oscura, el baldío aún más. Detrás de los árboles comenzó a bajarse el pantalón corto que llevaba puesto y de nuevo no tenía ropa interior. Mi alegría y desesperación no conocían límites. Empecé a chupársela agachado frente a él, le terminé de quitar el pantalón y lo dejé a un costado. Se quedó parado frente a mí con las piernas abiertas y las manos cruzadas detrás de su espalda. Sólo estaba vestido con una remera y en bolas de la cintura para abajo. Su gran pija sobresalía como un metro para afuera. (Obviamente no tenía un metro pero ...