1. Con mi cuñada la mayor (Parte II)


    Fecha: 16/06/2023, Categorías: Incesto Autor: JUANFRANK, Fuente: CuentoRelatos

    ... uff, que rico, eres un tremendo”, mientras yo la tenía con una de mis manos agarrada por el pelo, con la otra, le daba nalgadas en su nalga izquierda, excitándola al máximo, yo estaba que reventaba.
    
    Nuestro sudor escurría por chorros a pesar del aire acondicionado, serían alrededor de 20 minutos de estar en tal posición, que yo le dije “Gina, que rico coges, me voy a ir dentro de tu chocha, uff, mmm”, así que empecé vaciarme dentro de ella, mientras ella gemía y decía “Si Papito, dámelos en mi puchita, los quiero todos, que rico se siente, uff, agg”, después de venirme, mi falo se encontraba todo duro, así que yo seguía dándole más fuerte.
    
    Ella empezaba a convulsionarse, sabiendo yo, notando estaba teniendo un gran orgasmo, diciéndome “Paco, ya no sigas, estoy temblando, me estoy viniendo, ya para, me matas”, lo que hizo que yo me aprovechará de más y seguía bombeándola como un pistón, cada vez más rápido, hasta que pude sentir como salían chorros de su chocha, que me obligaban a sacar mi verga, mientras ella gemía “Mmm, ayyy, uff, ohm, que orgasmo, sigue”, estaríamos así unos 4 cuatro minutos, hasta que me sentía tan cansado, que pare de penetrarla mientras ella seguía aventando chorros de líquido vaginal, hasta que su orgasmo fue disminuyendo.
    
    Ya acostados después de la refriega, mi cuñada me pidió que la abrazara, lo que hice y le dije que se veía muy guapa, y que me encantaba los gemidos y gritos de placer que hacía mientras hacíamos el amor, y que me excitaba ...
    ... demasiado cuando la penetraba por atrás porque me dejaba ver su rico culo que se cargaba y sobre todo cuando me cabalgaba, ya que al estar arriba de mí, me gustaba ver su cara cuando me miraba toda excitada, dejando a mi completa disposición sus ricos pechos y sus nalgas, además de poderla penetrar más intensamente a mi antojo, provocándole que me besara, lo que yo le correspondí.
    
    Ella me decía que nunca alguien la había poseído como yo lo hacía, que no respetaba sus reglas como lo hacía su esposo, puesto que mientras ella pedía parar la intimidad cuando sentía algún tipo de incomodidad o molestia o simplemente para llevar a su antojo la intimidad, Juan paraba, mientras yo seguía la penetración, y lo hacía más intensamente, hasta que provocaba en ella esos orgasmos constantes, que la obligaban a ceder ante mis embates y entregarse a mi deseo, a lo cual yo le respondí que con ese cuerpo que se cargaba y la forma de recibirme al penetrarla, me provocaba demasiada excitación y ganas de atreverme a hacerle cosas un poco inusuales, para darle más picardía a nuestra intimidad, provocando que me enculara de ella.
    
    Veía como ella se emocionaba, cuando le decía lo mucho que me gustaba hacerle el amor, poseerla como yo deseaba, disfrutarla al máximo y sentir como ella se entregaba a mí, diciéndome que los días se le hacían eternos, para volver a estar conmigo, que si bien sabía que lo nuestro solamente era cuestión de intimidad, le tenía envidia a Zandra y a mi esposa; para no ...
«12...567...»