1. El harén de Mamá


    Fecha: 18/06/2023, Categorías: Incesto Autor: corvus, Fuente: RelatosEróticos

    ... de mi hitación como siempre. Con mayor sigilo me acerque la puerta siempre abierta:
    
    Claudia en mi cama con las piernas abiertas desnuda con una de sus traviesas manos jugueteaba con su coño, sus dedos brillaban a causa de sus jugos, la otra mano masajeaba sus téticas, su espalda arqueada, las obligadas bragas en su cara, sus gemidos resonaban en la habitación, su respiración entrecortada, su torso se agitaba.
    
    El vocabulario era soez y cachondo, los ruiditos que hacia su coño taladraban mi cabeza. Mi respiración también se agitó, lleve mis manos a mi entrepierna subiendo por dentro de mi falda y dentro de mi tanga esta por momentos húmeda; mis labios vaginales estaban muy húmedos. me puse en alerta al escuchar los gemidos de mi hija:
    
    - ¡Oh, si, si! Mami me corro, ¿puedo correrme mami? – Decía la niña aun con mis bragas tapándole la cara, una mano acariciaba sus pechos, la otra estaba en su coño. Era a ahora o nunca; estaba excitada desinhibida:
    
    - Ni se te ocurra volver a correrte en mi cama. – Dije mi voz era agitada pero terminante. Me regodeé al ver la cara asustada y avergonzada de Claudia, su voz fue un susurro sobresaltado: - Mama, yo…. – Ahora yo estaba dentro de la habitación, cerrando la puerta con el pestillo, Claudia temblaba, su cara era roja, sus ojos al borde de las lágrimas. Su miedo me excito sabiendo que aún era inocente, ella volvió a escusarse: - Mamá, puedo explicarlo, yo… - Decía ella más en cambio la ataje: - Claro que lo vas a explicar ...
    ... zorrilla me lo explicaras. – Decía mientras me acercaba a la cama sentándome en ella y dejando la bolsa de los juguetes a mi lado derecho y le hacía señales a Claudia a que se acerara. Ella se quedó allí en su sitio como estatua, el orden casi gritando: - Claudia ven a qui ahora. – Ella se fue moviendo despacio temblando, percibía su miedo, miedo a que la golpeará. Bueno su miedo no era infundado, al llegar a mí se quedó allí de pie aun temblando.
    
    Aun con mi ropa de trabajo esta era; falda negra a las rodillas, blusa blanca con chaquetilla de negro, medias al muslo también negras con liguero a juego, además de tanga y sujetador negros. Distraídamente le acariciaba sus muslos diciendo:
    
    - Ponte en mis piernas como cuando eras niña, cariño, sabes que mereces un castigo, lo que has hecho está muy mal. – Mi voz era suave y dulce. La pequeña Claudia se acomodó con el culo en pompa, poniendo las palmas contra el suelo.
    
    Sentía el temblor de Claudia recorrerle todo su cuerpo, su respiración continuaba agitada. Ahora mi mano derecha acariciaba los cachetes del culo yo le indique:
    
    - Te voy preguntar sobre unas cosas y quiero que respondas con sinceridad ¿Esta claro? Quiero un Sí, Señora mami. Dije en tono imperativo pero juguetón.
    
    – ¿Queda claro? – Termine preguntando.
    
    – Sí, Señora mami. – Contesto Claudia con voz entrecortada.
    
    - ¿Desde cuándo te pajeas? – Pregunte.
    
    – Desde los quince años, Señora mami. – Contesto ella.
    
    – Muy bien, así me gusta mi mascota. – Dije y ...
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