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Historia de una hembra (2): Juegos de penetración
Fecha: 20/06/2023, Categorías: Gays Autor: DulcesBellos, Fuente: CuentoRelatos
Una vez que había por fin reunido todo aquellos que estaba a mi alcance para poder llevar a cabo la primera penetración, los lápices y bolígrafos que había encontrado por casa, y una pequeña botella llena de aceite de oliva para utilizar como lubricante, no lo dudé más y decidí dar al paso a realizar mi primera penetración. Era una noche de verano. Mi madre y mi hermana aún no habían terminado de cenar, pero yo me apresuré a irme a mi habitación con prisas y ansias. Debía tener cuidado, ya que debía de asegurare que nadie entraba en la habitación mientras realizaba aquel acto. Siempre cerraba la puerta de mi habitación al irme a la cama, pero no era extraño que por cualquier motivo mi hermana o mi madre entrasen en la habitación sin avisar, razón por la cual decidí atascar la puerta después de cerrarla. A continuación, apagué las luces, para que así fuese más difícil que se viese lo que estaba pasando en caso de que alguien entrara. Tenía mucho miedo. Rápidamente, comencé a desnudarme, quedando completamente desnudo sin nada de ropa. Me agaché hasta el suelo para mirar debajo de la cama, lugar en el cual escondía la ropa de mujer (tangas y bragas que había ido comprando), y saqué una tanga brasileña blanca de licra. Me apresuré a ponérmela y, al igual que siempre que lo hacía, no pude evitar sentir el fuego arder en mi interior acompañado de una gran erección como nunca la había tenido. Estaba a punto de meterme algo por primera vez en el culo y la mujer que llevaba ...
... dentro lo sabía. Vestida ya con la tanga, me tumbé sobre la cama. No sabía en que postura ponerme, pero decidí que lo mejor sería tumbarme mirando hacia arriba y levantar las piernas. Y eso hice, tumbarme, y bajar mi tanga hasta las rodillas. En ese momento, imaginé lo que sería estar así delante de un hombre. Pensé, en como me miraría, y en como frotaría la punta de su pene en el exterior de mi ano. Con cuidado de no manchar la cama, abrí la botella de aceite, y mojando en ella la punta de los dedos, comencé a lubricar la entrada de mi ano. Estaba ansiosa por meter el dedo dentro, pero tal y como había leído en todos las webs de recomendaciones acerca de como llevar a cabo la penetración anal, lo primero era relajar la zona. Por eso, y con los dedos untados en ese espeso aceite de oliva, y las piernas alzadas, comencé a masajear la parte externa de mi ano, de color rojizo, y ahora pringada por el líquido. Permanecí así durante algo más de 20 minutos, sintiendo como poco a poco mi ano se había acostumbrado al tacto de mis dedos, y periódicamente este se abría un poco invitando a mi dedo a entrar. Llegó el momento de meter algo. Cogí uno de los lápices que tenía guardado en mi estuche, y lo impregné también con el aceite de la botella. Lo sujeté con una mano, y mientras que con la otra separaba mis nalgas para dejar completamente expuesta la entrada de mi ano, coloqué la parte trasera del lápiz en la entrada y, realizado una leche presión, comencé a meterme el lápiz por el ...