-
Historia de una hembra (2): Juegos de penetración
Fecha: 20/06/2023, Categorías: Gays Autor: DulcesBellos, Fuente: CuentoRelatos
... culo, el cual entraba sin ningún tipo de dificultad. Cuando esto pasó, y fruto puede que del nerviosismo, mi ano se apretó, haciendo fuerza contra el lápiz, y rápidamente lo saqué de mi interior, sintiendo un pequeño dolor justo en el momento en el que este salía del ano y sentía como este me quemaba. Fue una primera penetración extraña. No me dolió tanto como pensaba, ahora sé que gracias a la lubricación y el pequeño diámetro del lápiz. Estuve unos minutos masajeando de nuevo mi ano. Tenía que volver a meterlo, y esta vez más al fondo, pero necesitaba ver un macho. Necesitaba ver una buena polla. Por ello, puse porno en el móvil, buscando vídeos de hombres negros follándose blancos delgados como yo, y dejándolo de fondo, procedí a volver a meterme, esta vez dos a la vez. Cambié de postura, y en lugar de mirando hacia arriba, me puse a cuatro patas, esta vez subiendo mi tanga hacia arriba y apartándomelo hacia un lado. Apoyando la cara sobre la almohada, coloqué dos lápices en la entrada de mi culo, y apretando progresivamente, me los metí completamente. Nuevamente, mi ano volvió a cerrarse, pero esta vez estaban lo suficientemente bien metidos, por lo cual no se salieron. Cerré los ojos, intenté relajar, y noté como mi ano poco a poco se relajaba, haciendo que ya no apretase fuertemente los lápices. Entonces, y poco a poco, comencé a moverlos dentro y fuera, follándome el culo. Me sentía bien, no percibía ningún tipo de placer, pero me gustaba sentir como los ...
... lápices bien lubricados se deslizaban dentro y fuera de mi ano. Me quemaba, pero me satisfacía. Mi pene ya no estaba erecto, sino completamente flácido y pequeño, recogido por aquella tanga. Pero yo seguía follándome el culo, sin sentir placer físico, pero sí espiritual. Y fue así hasta que, metiendo los lápices más hacia dentro, sentí como estos llegaban (en aquel entonces no supe a dónde) hasta mi próstata, de cómo la golpeaban cada vez que entraba, y como esto me producía un enorme placer, sintiendo una sensación parecida a cuando orinaba y a la vez a cuando eyaculaba como un hombre. No llegue a tener un orgasmo, pero sí a sentir como líquido preseminal salía de mi flácido pene manchando mi tanga. Algo había cambiado. El ser penetrada ya no era una fantasía. No era algo que imaginaba dolía pero daba placer a la vez. Era algo que había vivido, algo que había sentido. Ahora sabía, lo mucho que me gustaba que me follaran el culo. Fue esta la primera experiencia follándome el culo de las muchas que estarían por venir. Desde ese día, no pude evitar masturbarme a diario follándome el culo, metiendo toda clase de objetos por mi ano, cada vez de mayor tamaño, ya que cada vez era mayor el grosor que necesitaba para sentirme bien. Deseaba una polla con todas mis ganas, sentir el quemar y el ardor de una polla al entrar por mi ano, y como mi próstata era golpeada. Quería sentirme así, siendo dominada por un hombre. Espero que hayan disfrutado del relato. Nuevamente, espero sus ...