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La mamá de Max (IV): Llega su marido
Fecha: 24/06/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
La señora Marlene y yo continuábamos con nuestro oasis de placer, esta ocasión me había hablado para que fuera a su casa, estaba sola y muy caliente y que mejor que el amigo de su hijo para encargarse de eso. Llegue puntual, ella me esperaba en bata y con una botella de ron, a ella le encanta el ron, brindamos y coqueteábamos mutuamente. A sus 50 años, aun paraba cualquier verga, sabía lo que traía y como usarlo, me sentía muy afortunado al ser yo quien le diera verga, bueno a ser uno de tantos. Subimos a su habitación, puso música de reggaetón y comenzó a bailarme muy sexy yo disfrutaba su show acariciándome mi verga, ella sonreía y se despojó de su bata mostrándome su cuerpo desnudo y con olor a flores. L: ¡Que buena estas! M: ¡Gracias, eres un amor! L. No puedo creer que me hayas llamado para esto! M: ¡Es que coges muy rico y me gusta cómo me lo haces! Me comenzó a desvestir mientras nos besábamos, aunque era un poco arriesgado estar ahí, ya que podían cacharnos, pero no me importo y seguí mis instintos. Ya ambos desnudos, comenzamos a acariciarnos mutuamente mientras me mordía mi labio, ella ese día estaba diferente, no parecía como las veces anteriores, así que yo me deje llevar por la mama de Max. Me acostó y fue directo a mi verga, la cual ya estaba durísima, yo respiraba aceleradamente al sentir su boca rosar con mi glande. M: ¡Que grande!! L: ¡Ah!! ¡Eres fenomenal! M: ¡Y eso que aún no te hago nada! L: Pues comienza, ¡por ...
... favor linda! Marlene comenzó a darme tremendas chupadas, de esas chupadas que solo ella y su experiencia sabían dar, me tenía retorciéndome me acariciaba las bolas, las mordía, colocaba mi verga en medio de sus ricas tetas, me masturbaba con ellas, se sentía delicioso, luego abría su boca y la tragaba de golpe, en verdad que rico oral me daba. L: ¡Ah!!! ¡Que rico, no pares! M: Eso, uhm, que dura se te pone, ¡uhm!! Continúo demostrándome que era muy buen con su boca, yo ya sudaba del placer, mi verga ya estaba toda babeada, Marlene la tragaba hasta ahogarse y luego la sacaba para aspirarla velozmente, la jalaba con su suave mano y apretaba mis bolas, yo no aguantaría más, la verdad me tenía dominado. L: ¡Me voy a venir!!! M: ¡Sácalos, dámelos de comer! L: ¡Por dios, que rica! M: ¡Si!! ¡Dámelos papi, dámelos! No aguante más y expulse un gran chorro de semen espeso y caliente, miraba como la señora lo recibía con la boca abierta, los saboreaba y tragaba, ¡que rico! me la seguía mamando comiéndose totalmente mi leche, que mujer tan rica. L: ¡Mami, dios mío!! M: ¡Que ricos mecos! L: ¡No sabía que te gustaban!! M: ¡Es que tú me encantas! Se puso de pie y nos besamos apasionadamente mientras apretaba sus ricas nalgas y sus tetas hermosas. M: ¡Ahora te toca! Se acostó y mientras mi verga reposaba me dirigí a comerme su rico toto, depilado y húmedo, un manjar de dioses. Le abrí las piernas y con mi lengua recorrí sus carnosos muslos y sus ...