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La mamá de Max (IV): Llega su marido
Fecha: 24/06/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
... gemir y pedirme más y más verga en su rico ano. Me senté en la cama y tomándola de las nalgas la ensarté con violencia, ella empezó a moverse delicioso, su ano me daba un placer enorme, empoza a darse de ricos sentones, yo acariciaba su cuerpo, apretaba sus pezones y jugaba su concha, Marlene estaba poseída por mí. M: ¡Que rica verga, ah!!! L: ¡Si, déjate caer mami!!! M: ¡De veras mi esposo!!! Estábamos tan metidos en el sexo que se nos pasaron las horas y su marido podría llegar en cualquier momento, pero eso no me detuvo, continuaba tomándola de su cadera y dejándola caer con fuerza sobre mi dura verga. L: ¡Si, que llegue y vea como te doy! M: ¡No!!! ¡Ah! L: ¡Que rico que encuentre a la mujer de su vida cogiendo analmente con el amigo de su hijo! M: ¡Ah!!! Basta Luis, no digas eso, ¡ah! L: Sé que te excita, ¡te excita lo que digo!! La puse en cuatro en la cama y yo parada se la metí con fuerza, de un solo golpe, ella exclamando de placer, movía su cuerpo y arañaba sus sabanas, las sabanas que compartía con su marido y ya estaban llenas de mis fluidos. L: ¡Si, que vea la putita esposa!!! M: ¡Mas, dame más! L: ¡Ves!!! tu eres un manjar, ¡él no te merece!! M: ¡Métemela papi, agh!!! Jalándole el cabello le metía mi verga empalándola con todo, ella parecía que vomitaría o que la estaba atravesando sus nalgas se movían fantástico, continuaba diciéndole cosas de su marido y eso la tenía como loca, mientras poco a poco conseguía ...
... generarle un orgasmo más y yo estaba por correrme. L: ¡Muévete perra!!! M: ¡Si, agh, soy tu perra! L: ¡Ah, me vengo nena!!! M: ¡yo también papi, dámela, agh!!! El orgasmo fue fenomenal, mi semen le lleno el culo y se escurría por sus piernas cayendo en sus sabanas, sus líquidos salían como lluvia y se retorcía riquísimo, que mujer. Se la saqué y se la puse en la boca, ella me la mamo riquísimo, limpiándome y dejándola de lujo, yo acariciaba su cabeza y pezones, nos mirábamos con deseo, justo cuando Marlene se comía mi semen restante abría la puerta su marido. -Qué carajo!!! L: ¡Hola señor, que rica esposa tiene! El solo se quedó pasmado, Marlene no hizo más que sacarse mi verga de su boca y sonreírle, estábamos ajenos a la realidad, en lugar de correr o vestirnos seguíamos desnudos y sexosos. - Que hacen, ¡llamare a la policía! M: ¡Tú no le hablaras a nadie! ¡Ahora yo mando aquí entiendes!! - ¿Pero qué dices mujer? L: Así es señor, no creo que se atreva a arruinarle la vida a sus hijos ni a su mujer, ¡mejor relájese ya me voy y los dejo hablar! Con toda la arrogancia del mundo abrace Marlene y la bese de lengua, mientras ella me acariciaba la verga y yo sus nalgas ante la mirada atónita de su viejo marido. A partir de ese día, Marlene y yo formalizamos nuestra relación de amantes, su marido lo sabía, pero no hacía nada, de hecho, cogíamos frente a él, creo que poco a poco lo enviciamos a vernos coger, todo hasta que Max se enteró, pero ...