1. Angie: El reencuentro


    Fecha: 24/06/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... no te estoy entendiendo..."
    
    -"A ver... te enrollas con ella, te corres en su boca, tienes el poco tacto de rechazarle luego un beso... pasas de ella después... y ni tan siquiera la has vuelto a llamar".
    
    -"Pero bueno... ¿nos estamos volviendo locos? ¿Tengo que darte yo explicaciones...?", intenté reponer.
    
    -"A mi no... a ella", contestó mi hermana, molesta. "Me ha llamado varias veces desde entonces..."
    
    -"Escucha... nos enrollamos, sí. El resto ya te lo ha contado ella.. se nos fue de las manos, pasó, nos despedimos... y punto. ¿Que hice mal?"
    
    -"Todo. Tú le gustas. Y ella es una chica con muchos complejos y muy insegura. Lo de no querer besarla después de... en fin. Feísimo. Pero no llamarla durante estos días...¿que te costaba?. En fin tío, que tu sabrás lo que haces. Me voy a comer con ella por ahí, a ver si se despeja un poco. En menudos líos que me metes", me dice mientras se alejaba por el pasillo, en busca de unos pantalones limpios.
    
    -"¿Que yo te meto en qué? La culpa es tuya por jugar a celestina... sois un par de locas... ¡anda!", grité, con los papeles perdidos también.
    
    Mi hermana no dijo nada. Acabó de ponerse los pantalones cortos de siempre y se echó el bolso al hombro.
    
    -"¡Me voy!", exclamó.
    
    -"Vete de una vez. ¿No serás tú la que necesitas echar un polvo?"
    
    Mi hermana se frenó en seco, dándose la vuelta y echándose la mano al coño de manera grosera, desafiante. Volvió a girarse y desapareció de mi vista dando un portazo.
    
    "Paz", ...
    ... pensé, mientras repasaba mentalmente lo sucedido con Paula unas noches atrás. Después de magrearnos en la ducha, y de que me hiciera la primera mamada de mi vida (que no de la suya, por la destreza demostrada) estuvimos un rato picando algo y bebiendo un par de cervezas. Se perdían las miradas furtivas entre nosotros, mientras mi hermana soltaba una ocurrencia detrás de otra. Yo me fui abstrayendo poco a poco de la conversación, y a medida que mi mente volaba por libre Paula se fue enfriándo mientras las palabras de mi hermana sonaban a lo lejos. Poco después, se despidió cortesmente, sin que desde entonces ninguno de los dos descolgarse el teléfono. Quizás Paula pensará en mi, y quizás yo pensase en su cuerpo.
    
    En esas estaba cuando decidí salir a la ventana a fumarme un cigarro. Esta vez no me escondí en la penumbra de mi cuarto, sino que saqué medio cuerpo por fuera para encontrarme con el sol, al tiempo que aspiraba el cigarro y echaba bocanadas de humo intentando encontrar la calma. A quien me encontré de frente, mirándome divertida, fue a ella. Angie.
    
    Me saludó agitando su mano derecha, mientras dejaba a un lado el libro que estaba leyendo. Se quitó las grandes gafas oscuras bajo las que ocultaba su rostro, y se incorporó de la tumbona, poniéndose en pie y acercándose despacio hacia el muro que separaba nuestras fincas.
    
    Estaba muy bella, llevaba un bikini de color rosa con los bordes blancos, que realzaba aún más su piel dorada. Caminaba descalza sobre la hierba, ...
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