1. ¡Toda, la quiero toda dentro de mi culo!


    Fecha: 25/06/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... dos dedos dentro del coño y empezó a masturbarla acariciando su punto G, poco después Eva le dijo:
    
    -Vas a hacer que me corra, Lucía.
    
    -Eso quiero.
    
    Segundos después le vino.
    
    -¡Me corro, Lucía!
    
    Lucía sintió cómo una cascada de jugos anegaba sus dedos, luego cómo el coño apretaba sus dedos y cómo Eva se retorcía de placer. Lucía le dijo:
    
    -Mírame, cachonda.
    
    Eva la miró, pero sus ojos vidriosos no vieron más que una cara borrosa. Lucía le sacó los dedos del coño y mientras se corría lamió sus jugos.
    
    Al acabar de correrse Eva, Lucía le metió la cabeza entre sus piernas, le cogió las tetas y magreándoselas lamió su coño empapado de abajo a arriba... Lucía enterraba la lengua dentro de la vagina a medio recorrido y después al llegar a su clítoris hacía movimientos circulares sobre él. Ya había hecho ese recorrido unas treinta veces cuando le dijo Eva:
    
    -Me voy a correr otra vez, Lucía.
    
    Lucía puso la lengua sobre el clítoris, la apretó contra él, la movió alrededor a toda hostia. Eva se puso tensa, hizo una curva con su cuerpo y gimiendo cómo una loca descargó una corrida brutal que Lucía se encargó de tragar.
    
    Eva tardó un par de minutos en recuperarse. Cuando se recuperó le dio a Lucía un beso con lengua, largo, muy largo, luego le besó el cuello, su lengua lamió y chupó los pezones, lamió y chupo las areolas. Su boca mamó las tetas y luego fue bajando al pilón. Al ir a quitarle las bragas vio que tenían más tela mojada que seca.
    
    -¡Cómo ...
    ... estás!
    
    -Empapada. No te voy a durar nada.
    
    Así fue. La lengua de Eva fue cinco veces de abajo a arriba en aquel coño jugoso, cinco, ya que a la sexta, Lucía se corrió en la boca de Eva. ¡Y cómo se corrió! Eva no dio abasto para tragarse aquella barbaridad de corrida.
    
    Lucía había dejado el teléfono móvil abierto y Álvaro estuviera oyendo en el asiento de su auto toda la conversación. Al rato entraba en la habitación abriendo la cerradura de aquella manera. Venía vestido con una camiseta blanca, un pantalón gris de tergal, llevaba gafas de sol, una gorra blanca y traía unas esposas metidas entre el cinturón y el pantalón. Una vez dentro, le dijo Lucía:
    
    -Pasé la prueba.
    
    -Ya veo, ya.
    
    -Alégranos la vista.
    
    -Ya sé lo que quieres, pero tú no eres la clienta.
    
    Eva le preguntó:
    
    -¿Qué quieres que haga, Lucía?
    
    -Que nos haga un striptis.
    
    Eva estaba animada.
    
    -Hazlo, Álvaro, hazlo.
    
    -Tú mandas.
    
    Álvaro puso en su teléfono móvil el clásico: "You Can Leave You Hat On", y comenzó a pasear con andar chulesco por la habitación, luego contoneaba las caderas, movía el culo, y de cuando en vez movía la pelvis de atrás hacia delante invitándolas a follar. Después se quitó las gafas y se las lanzó a Lucía, que las cogió y las puso a un lado. Siguió contoneándose y caminando con chulería... Y caminando y contoneándose se acariciaba los pectorales y se cogía su gran paquete. Luego le lanzó las esposas a su madre, que las cogió y las puso al lado de las gafas, acto seguido se ...
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