1. Un amante inolvidable


    Fecha: 27/06/2023, Categorías: Gays Autor: Centaurosex, Fuente: CuentoRelatos

    Había dejado de llover y salí a respirar un poco de aire nocturno al parque de la ciudad a la que viajo ocasionalmente. Me senté en una de las bancas y al rato lo vi pasar, aparentando tener unos treinta y tantos, casi mi edad por esos años… y parecía alguien especial.
    
    Se sentó cerca de mí, nos miramos, e inmediatamente me gustó algo en él, no sé qué. Se acercó a mi banca y se sentó a mi lado. Me preguntó si esperaba a alguien, le dije que tal vez sí, conversamos algo y noté que me recorría con la mirada. Me dijo que quería ser mi amigo, le dije que me gustaba y pasándose la lengua por los labios me insinuó algo más. Ya lo deseaba.
    
    Nos fuimos a un hostal cercano, barato de los tantos que había cerca de allí por los alrededores. Al llegar me llevó de la mano a una habitación y cerrando la puerta empezó a besarme ávidamente mientras nos íbamos desvistiendo, hábilmente me desabrochó la camisa y seguía besándome todo el cuello, los hombros, recorriendo rápidamente mi espalda con su lengua y regresaba a mis pechos algo femeninos para mordisquearlos suave y deliciosamente lo cual me excitaba más de lo que ya estaba. Nos desnudamos casi totalmente quedándome con una trusita que era muy pequeña y sexy. Al verme así me dijo: “Qué rica que estas”, me gustó eso y nos tumbamos a la cama devorándonos lujuriosamente.
    
    Sus manos exploraban cada parte de mi, me acariciaba todo y me sentía envuelto en sus caricias cada vez más atrevidas, me agarraba las nalgas apretándolas con fuerza ...
    ... mientras yo le revolvía el cabello y lo estrechaba hacia mí. Nos deseábamos cada vez más, dándonos unos besos profundos y arrebatadores. Eran minutos extensos… húmedos… intensos.
    
    Bajo su trusa ya se notaba un bulto enorme que yo acariciaba por encima, imaginándome y extasiándome con la idea de tener esa cosa dentro de mí, pero en su momento.
    
    Me volteó boca abajo y recorrió mi espalda con su tibia lengua, a ratos sobándome su rostro de barba crecida haciéndome sentir locas sensaciones y, al llegar a mis caderas, las mordía ávidamente con ansias de macho arrecho, las abría y las cerraba, y de pronto, con la boca me bajó el calzoncito diciéndome: “qué rico se te ve”, “solo para ti“ le contesté, “gózame… esta noche quiero ser tuya“. Ya en ese momento me sentía toda una mujer, su mujer, “te voy a comer todita“ sentenció.
    
    Sentía el raspado de su barba sobre mis nalgas que en ese momento ya estaban húmedas del goce y empezó a recorrer mi ano con su lengua de una forma tan exquisita… haciéndome gemir y morder desesperadamente la almohada llevándome por mil sensaciones que me ahogaban de placer infinito. Ya en esos momentos estaba embriagado de placer por estar con un macho dispuesto a gozar conmigo. Esa noche sentí por primera vez estar con el amante perfecto.
    
    Fue allí que se detuvo, se echó a mi lado boca arriba y me dijo que le saque la trusa. Su bulto parecía estar al máximo de la erección, lo liberé y vi un miembro grueso con la cabeza que le brillaba de sus líquidos. ...
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