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Un amante inolvidable
Fecha: 27/06/2023, Categorías: Gays Autor: Centaurosex, Fuente: CuentoRelatos
... Me dijo insinuantemente: “Qué te gustaría hacerme“… “esto“ le contesté y empecé a lamer todo ese órgano lúbrico que tenía a mi disposición, desde la punta hasta los testículos, presionándole la base de su miembro con mis dedos mientras mi lengua recorría toda su extensión. Yo también sabía hacer lo mío. Me detenía golosamente en la punta jugosa de su glande, jugueteando con mi lengua, lo succionaba, lo volvía a engullir tratando de meterme todo eso en la boca lo más que podía, lo saboreaba todo. Era delicioso mamar ese miembro duro, jugoso, caliente y ver cómo aumentaba su arrechura. “Me voy a venir”, decía. “Hazlo en mi boca“ le pedí, “No”…, “Si”…, “Quiero tu culo“… exigió, “Después”…, “Hazlo”… dámelo ahora mismo” seguía pidiéndole, “No”…, “todavía no”… contestaba resistiéndose, “Anda, dámelo”… “todo”… “Asi, así, así”… le guiaba, mientras no dejaba de mamársela y sentir que se venía, “sigue así”… “Aaayyy“, “Qué rica boca tienes mamacita“ exclamó, viniéndose finalmente y jadeando de gran placer. Yo no podía decir nada… tenía toda su leche derramándose entre mis labios… Descansamos un momento plácidamente fumándonos un par de cigarrillos, me dijo algunas cosas bonitas, nos abrazamos amorosamente mientras esperábamos intuitivamente que algo más tenía que pasar. Luego de ese breve relax tomó la iniciativa y me empezó a acariciar mientras yo proveché en agarrarle el miembro buscando reanimarlo, me acomodé cerca de su sexo para darle otra mamada hasta erguirlo ...
... nuevamente y así estuvimos unos instantes eternos. Él se levantó y me dijo que me echara boca arriba hacia él, se echó sobre mí y me puso las piernas sobre sus hombros mientras sus manos recorrían todo lo que podían de mí. Sentí que su miembro buscaba mi ano y agarrándome las nalgas me colocó en posición para introducirme un par de dedos que me hizo estremecer. Luego puso la cabeza de su miembro y con algo de sus líquidos que volvían a salir me lubricó un poco más de lo que ya estaba, sabiendo lo que se venía. Empezó a empujar suavemente mientras yo gemía un poco de dolor y más por el placer de su penetración que se hacía cada vez más potente. Era gruesa su cosa y me gustaba sentir esa sensación de sentirse poseído por alguien usando mis entrañas como fuente de placer. “Sigue así“ le decía…, “más adentro, papi“, “más”, “métemelo todo“, “no pares por favor, no pares“..., “así, más, mi amor”, “empuja más, más“…, “me estas rompiendo el culo, pero sigue” alcanzaba a decirle en medio de mi delirio a lo que él obedecía cada vez con más vehemencia. “Te lo estas tragando todo”… decía y cerraba los ojos para concentrarse con lo suyo, “aguanta, te lo voy a romper todo“… penetrándome cada vez con más fuerza, hasta que le oí decir algo que nunca olvidaré: “Qué rico culo tienes maldita” y entonces se prendió de mis hombros clavándome las uñas y empujándome con todo lo que tenía adentro gritó de placer: “Ahhh” mientras sentía ese falo que me quemaba por dentro, borboteándome y llenándome ...