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Casada abusada en su casa por un extraño
Fecha: 29/06/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
Adolfo y su yerno estaban sentados en dos tumbonas del jardín de la casa de pueblo del primero. Tomaban dos ginebras con tónica y le decía el yerno: -... Que no, Adolfo, que es una remilgada y del misionario no sale, y aún le cuesta. La criasteis mal, muy mal. -La criamos para que no fuese una puta. ¿Aún no le comiste...? -No, no me deja bajar al pilón, para ella eso es una indecencia. Voy a pedir el divorcio. -¿Se lo has dicho a ella, Javier? -No, no lo entendería, para ella el matrimonio es sagrado. -¿Ya no la quieres? -La adoro, por eso antes de engañarla con otra... Adolfo, que era un cuarentón, moreno, con el pelo cano y aún de buen ver, interrumpió a su yerno veinteañero. -Viólala y hazle de todo. Seguro que le metes el vicio en el cuerpo. Javier se quedó mirando a su suegro con cara de asombro. -¡¿Qué has dicho?! -Que violes a mi hija. -A ti te hizo daño la ginebra. -Si la adoras cómo dices bien puedes violarla por un bien mayor -¡Tú estás loco! -¿Quieres que te diga cómo hacer que el misionero pase a la historia? -No voy a escuchar las barbaridades que se te puedan ocurrir. Adolfo levantó el vaso, lo miró y dijo: -Ser o no ser, esa es la cuestión. -¡Qué mal Hamlet harías! Adolfo volvió a levantar el vaso y dijo: -To be or not to be, that is the question. Javier se echó el alma a la espalda. -A ver, habla, qué harías tú si estuvieras en mi lugar. Adolfo acabó diciendo: -... Esto tiene un ...
... inconveniente, Javier. -Los tiene todos, pero... ¿A cuál te refieres tú? -Que Noelia te oculte la violación. Ya no la volverías a mirar igual. -No me la va a ocultar porque no la voy a violar. Tú vives el mundo del despropósito. Noelia era una mujer de 23 años, morena, de ojos azules, cabello negro medía 1.66, pesaba 60 kilos de peso, sus tetas eran medianas tirando a grandes, su culo gordo y prieto y sus caderas anchas. Eran las once de la mañana, Noelia estaba en la habitación de la plancha doblando unas piezas de ropa. Un intruso llegó por sus espaldas, le tapó la boca con una mano, mano que cubría un guante negro, y con voz ronca, le dijo: -Si chillas cuando te suelte te estrangulo. Le quitó la mano de la boca, Noelia se dio la vuelta y quiso pegarle una patada en todos los huevos a aquel tipo vestido de negro, con la cara cubierta con una máscara de goma del mismo color que sus ropas y con gafas de sol con cristales también negros. El intruso le paró la patada, la cogió por el cuello, levantó la mano, y con voz ronca le dijo: -No te lo vuelvo a repetir, resístete y te estrangulo. Noelia cogió miedo. Temblando le ofreció lo que pensaba que venía a buscar. -El dinero está en el armario de la habitación de matrimonio. El intruso le dijo: -He venido a robar y a por ti. Hace tiempo que te deseo. Pórtate bien y no te pasará nada. Al acabar de hablar le desgarró el vestido y el sujetador blanco que había quedado al descubierto. Noelia no le ...