1. Cogiendo en el hotel con mi Sugar Daddy


    Fecha: 06/07/2023, Categorías: Confesiones Autor: lorenasanchez02, Fuente: CuentoRelatos

    ... también soltó dos lechazos adentro de mi vagina, soltando fuertes gemidos.
    
    Después de ese rico orgasmo yo respiraba de forma agitada. Omar, no perdió tiempo, sacó su verga, me tomó de la cintura para voltearme agresivamente, dejándome en la cama boca abajo.
    
    Omar: Ponte de perrito, ordenó.
    
    Yo me puse en cuatro como una auténtica perrita sumisa, dispuesta a recibir la verga de mi sugar.
    
    -Ábrete las nalgas -dijo Omar.
    
    Con mis dos manos tomé las nalgas y las separé, después llevé mi mano derecha a mi culito y como aún tenía algo de semen de cuando estuve humectándolo, comencé a masajearlo. Mientras hacía eso, Omar se volvía a masturbar, erectando una vez más su incansable verga. Una vez bien parada, se acercó y frotó su miembro en la entrada de mi vagina.
    
    Omar: ¿La quieres de nuevo?
    
    Yo: Sí, por favor.
    
    Omar: Antes tengo que hacer algo, no te muevas.
    
    Yo me quedé ahí empinada, levantando las nalgas mientras Omar fue a buscar algo a la maleta.
    
    Regresó y dijo: “Mira, Lore”.
    
    Desde mi lugar, empinada, voltee y vi que Omar sujetaba un hermoso anillo de oro.
    
    Yo: No mames, que chingón, we.
    
    Omar: ¿Lo quieres?
    
    Yo: Obvio, we.
    
    Omar: Gánatelo, putita.
    
    En ese momento, me di cuenta que Omar estaba enrollando un billete de quinientos pesos.
    
    Yo: ¿Qué haces, we? -dije un poco impaciente.
    
    Omar: Ya vas a ver, putita.
    
    Cuando el billete estaba bien enrollado, Omar dijo “ábrete más las nalgas”. Yo volví a tomar mis nalgas y las abrí dejando ...
    ... expuesto mi culo. Omar escupió en mi culo y fue introduciendo el billete, después puso el anillo sobre mi ano.
    
    Omar: Ahí está, perrita, ahora sí eres una verdadera puta.
    
    Mi sugar, después de coronar mi ano, introdujo su verga en mi vagina para seguirme cogiendo, mientras me nalgueaba fuertemente, subiendo la intensidad en cada embestida que me daba mi macho cogelón. Después, me agarró mi cabello para cogerme aún más, fuerte, yo gritaba y gemía sin ningún pudor, me estaba haciendo sentir una verdadera mujer, una puta, su putita. Así me estuvo cogiendo por alrededor de diez minutos.
    
    Omar: Ay perra, nunca me voy a aburrir de tus nalgas.
    
    Sacó su verga y comenzó a golpetearlas, yo aproveché y le tomé la verga, luego la introdujo de nuevo para seguirme cogiendo. Ambos estábamos bañados en sudor.
    
    El sin sacarme la verga se recostó y yo quedé en cuclillas sobre de él. Dándole la espalda, dándole mis nalgas y siendo su sumisa, comencé a cabalgarle, el desde abajo me sujetaba el cabello. El sonido producto del choque de mis nalgas con su parte púbica no paraba. Yo deje de estar en cuclillas y me arrodille, seguía cabalgándole, luego comencé a moverme de atrás para adelante. La fricción hizo que tanto el billete como el anillo se salieran de mi culo.
    
    Yo: Me voy a venir, me voy a venir. Gritaba
    
    Omar: Sí, sí, vente.
    
    Yo: ¡Qué rico!, ¡Qué rico me coges!
    
    Al venirme todo mi cuerpo comenzó a temblar y puse mis ojos en blanco. Él sin misericordia, y sin sacarme la verga, me ...