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La tía que nunca vi
Fecha: 06/07/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: milkShooter, Fuente: CuentoRelatos
A pesar de mi debilidad por las maduras tengo que confesar que nunca me había fijado en ella. No fue solo después de varias reuniones familiares cuando empecé a mirarla con otros ojos. Mi tía no solía ir a las reuniones por ciertas riñas familiares y la verdad es que tampoco solía ser atento con ella sino simplemente saludarla. Pero como he dicho, después de varias reuniones empecé a notar su sonrisa, sus labios carnosos, sus senos ligeramente caídos alto grandes, sus caderas grandes y esas nalgas por supuesto grandes y carnosas, tengo que decir que no es una modelo, tiene un poco de abdomen y su piel se ve entrada en años aunque esto no mucho pues es muy jovial y coqueta, todo esto me empezó a llamar la atención a tal punto que empecé a fantasear con ella. Empecé a subir a la azotea para mirar su ropa interior, unos calzones muy ricos, grandes y que se nota le quedan muy ajustados para esas caderas deliciosas que se suelen ver mejor con sus pantalones de mezclilla. Alguna vez me robe unos y me di las masturbadas más lecheras que he tenido, tuve que tirarlas por supuesto para eliminar la evidencia. Con el tiempo nos empezamos hablar más pero yo intentaba que no fuera evidente y más bien cosas naturales para no levantar sospechas o la atención de la familia. En este punto tengo que decir que ella tiene algo así como un novio que a veces se queda con ella pero suele irse por algunos días, la familia dice que es casado pero ella dice que es porque tiene que vender ...
... cierta mercancía. Las pláticas eran normales, trabajo, lugares, planes cosas por el estilo. Todo empieza a ponerse interesante cuando me dicen en mi trabajo que debo estar en casa, y es que algunos días, en el mismo edificio que tengo, rentaba una oficina pisos más abajo donde vive ella, y yo bajaba en pijama, el tema era que bueno se me marca la polla en la entrepierna, pero como bajaba temprano yo suponía que no había nadie y bueno pues no pasaba nada, pero me la empecé a encontrar, algunas veces ella iba a tirar basura o sacar a su perro, pero así como yo la miraba disimuladamente varias la caché mirándome las nalgas o mi bulto, todo esto empezó a excitarme más y más a tal grado que luego platicábamos en los pasillos casi en susurros para que no se escuchara todo en el edificio, pero platicábamos y nos mirábamos, yo empecé a notar que ella no se ponía sostén y podía mirarle sus pezones marcados, duros y grandes que se veían, yo por mi lado dejé de ponerme bóxers y dejar mi polla colgando al libre en la pijama y por supuesto se marcaba más y ella la miraba a veces muy apenada, yo solía hacerme como que miraba a otro lado pero sabía que ella me miraba y yo a ella. En una ocasión me pidió mi teléfono para ver si la podía ayudar con unas cosas de la computadora y le dije que sí. Esas dudas nunca llegaron, pero empezamos a comentar nuestras historias con emojis y hablarnos más. En una ocasión, cerca de navidad, publiqué una historia de que los calzones rojos daban buena ...