1. Viaje en tren


    Fecha: 08/07/2023, Categorías: Confesiones Autor: Lustsins, Fuente: CuentoRelatos

    ... del viaje en no mirárselos y mirarla a su cara, creo que lo noto porque las exhibía sin pudor, cada vez entrabamos en mayor confianza. Conversamos de muchas cosas y el tiempo paso volando, finalmente llegamos al sitio. Bellissimo! Exclamo. Un hermoso lago, grande, oscuro, mucha neblina, rodeado de montañas, como un cuento de hadas y yo con una hermosa y sexy damisela.
    
    La pasamos genial toda esa tarde, era como una película, como si nos conociéramos desde siempre. Íbamos de la mano. De verdad que me sentía a gusto. Se hizo tarde y nos dispusimos a regresar a montar el tren, justo antes de partir de ese sitio se acercó a mí y me dijo: ha sido una linda velada, la he pasado genial, te has portado bien, creo que te has ganado un beso y sin mediar palabras me lo dio. Yo no entendía que pasaba, ¿así de fácil fue? éxito exclame. Después de besarme me dijo: “ya vuelvo, espérame acá, iré al baño”.
    
    La espere, regreso y nos subimos al tren, le dije que todo era tan distinto, me sentía como en las nubes, nunca había estado en un tren, nunca había estado en un sitio tan lindo y nunca me había topado con una chica tan llamativa e intrigante como ella. Nos adentramos por los pasillos del tren. Notamos que los usuarios iban aglomerados en algunos pocos vagones, nos comentaron que algo había pasado con la calefacción y la electricidad del resto. Tratábamos de acomodarnos mientras caminábamos cuando el tren se dispuso a andar, haciendo que Tamara tropezase con alguien y cayera ...
    ... empujándome de espaldas a mí, la logre sostener y al rozar mis manos sobre ella, sobre su cuerpo, sentí una especie de chispa, de emoción, creo que ella lo sintió igual, nos quedamos juntos unos segundos sin saber que hacer y cuando volví en si no lo pensé dos veces y la bese, esta vez no fue un simple beso, esta vez las ganas de todo el día, el morbo de todo el viaje se habían juntado para hacer de mi un león tras su presa.
    
    Ella correspondió el beso. Pude sentir sus carnosos labios chupar y saborear los míos, pude entrelazar mi lengua con la suya, recorrer su boca entera, el final de su paladar, pude probar su saliva y sentir su aliento. Entre nuestros cuerpos juntos ya se sentía el calor, era inevitable la necesidad de sexo entre nosotros. Ella me alzó del suelo con ella y me dijo: “te deseo aquí y ahora, tengo una idea, sígueme”. Me tomo de la mano y camino con velocidad por el pasillo que lleva de vagón a vagón.
    
    Esta vez llevaba apuro. Miraba de un lado al otro moviendo su larga cabellera con cada giró, buscando con velocidad conseguir con suerte un espacio vacío donde consumar su deseo nuestro deseo. Al cabo de unos segundos paro, había dado con uno. Me miró a los ojos con brillo y deseo y dijo: “lo logré, aquí esta oscuro y no hay nadie, entra”. Me hizo pasar dentro hacia el asiento, me empujó a sentarme y con las mismas se lanzó encima de mí, sus manos se posaron en mi cabeza y las mías en su espalda, continuamos a besarnos con frenesí. Sabíamos que nos podrían encontrar y ...
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