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Viaje en tren
Fecha: 08/07/2023, Categorías: Confesiones Autor: Lustsins, Fuente: CuentoRelatos
... acabar con la fiesta, pero al mismo tiempo era excitante. Toda una aventura para devorarnos y vaya que lo hicimos. Mis manos bajaron lentamente hacia su falda y de inmediato busque debajo de ella y pude tener al tacto unas divinas nalgas las cuál toque por primera vez y se sentían tan suaves y voluminosas, estaban calienticas, vaya que culazo tan rico se gastaba está chica, era un culito pequeño, pero bien formadito mis manos apretaban y amasaban su carne y fue entonces cuando me dije, ¿pero si ella traía unas medias negras que pasó? Y entre el tocarle y el beso le pregunté, a lo cual respondió: “he ido al baño a quitármelas porque ya estaba mojada del deseo por ti y porque sabía que esto pasaría”. Uffff mi mente se sintió libre, volé a alzarle y como si fuera una pluma la moví súbitamente hacia arriba de mi cara y sin tardar mucho comencé a comerle su coño. Era uno de esos chochos que clasificas como además de bello divino, ya estaba tan mojada que podía sentirla por toda mi cara, yo lamía de arriba a abajo con lentos lengüetazos a lo largo de la entrada de su raja y ella solo se sostenía con ambas manos posadas sobre mi cabeza al igual que su mirada se posaba en la mía, que rico poder ver su boca cerrada con la poca luz que entraba por el ventanal del tren, poder ver sus dientes su mordida de placer tratando de no dejar es capar altos gemidos que nos delataran, pero su cuerpo sí que no podía negarse, su cuerpo temblaba ya del deseo y su hermosa cueva comenzaba a crear ...
... un riachuelo con su néctar. Yo solo saboreaba con tanto gusto. Ya para ese entonces Tamara comenzaba a hurgar por debajo de su blusa para tocar sus hermosas tetas, que por el momento no podía verlas, pero bien que me las imaginaba mientras ella las tocaba y yo me la comía a ella. Con el pasar los segundos comenzó a mover sus caderas al compás de mi lengua, su respiración se aceleraba y ya sus gemidos comenzaban a escapársele, no faltaba mucho para que entrase en clímax, era algo inminente y yo lo sabía. Apreté mis manos en sus nalgas para combinarme a ella con firmeza y aceleré el ritmo de mi lengua la cual ya giraba sobre su rica pepita, la cual había crecido hinchada de sangre y estaba lista para explotar. En par de idas y venidas pose mis labios sobre ella y comencé a chupar y con eso se soltaron sus primeras olas de placer y se dejó ir en un tremendo orgasmo clavando sus uñas en mi pelo y quedándose firme disfrutando de aquel escenario. Logro hacerlo y pasado los segundos bajo a besarme en la boca probando su desastre y diciéndome: “mira como me tienes”, al mismo tiempo que ya con su mano apretaba mi verga, la cual quería traspasar como un mástil en una carpa mi pantalón. Ufff madre santa ha suspirado a mi oído: “que clase de dura verga me voy a comer”. Fue bajando lentamente su rostro a lo largo de mi torso, besando y lamiendo mi abdomen, sin quitarme la mirada ni un segundo, con sus ojos me decía todo lo que haría, todo lo que estaba por venir, esas ganas que me ...