1. Mona, mi ahijada, la hice mi mujer


    Fecha: 10/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos

    ... vigilancia materna, aun así no habíamos podido pasar de los besos encendidos y los toqueteos dentro del automóvil.
    
    Por un acontecimiento familiar, los padres debieron ausentarse de la ciudad por dos o tres días, Mo debió quedarse por tener que asistir al preparatorio de la universidad, dejándola en nuestra casa, ahora solo restaba buscar cómo disponer del tiempo sin el obstáculo de mi familia. Un viejo compinche de correrías facilito el apartamento donde refugiarnos, ella aducirá quedarse en la casa de una compañera para estudiar, yo un viaje por razones laborales, el plan perfecto para secuestrarnos por dos noches y dos días, un viaje al mundo de lo desconocido y consumar la asignatura pendiente: Hacerla mujer.
    
    Mi ahijada tenía la inocencia de la adolescente y la madurez sexual de la hembra consumada, belleza sutil con la discreción que sugiere la riqueza erótica sin explorar, toda ella es una insinuación de promesas.
    
    Hacerme dueño de su deseo fue la forma de sumergirnos en una pasión devastadora, sus gestos eran un misterio que invitan a derribar los obstáculos, abrirle los horizontes eróticos hasta el infinito. Podría decirse que es una bestia sexual, joven y lujuriosa, que transita el colmo de su hermosura, la opulencia de los pechos y la calentura insaciable de su madre
    
    Dos noches y sus días nos mantuvieron sin abandonar el apartamento, siempre desnudos y calientes, el sexo en maratón erótica sin solución de continuidad. Nada superaba el encanto del ...
    ... despertar sexual, me sentía el Adán aún con el sabor de la manzana en la boca.
    
    El sexo no entendía de amaneceres o anocheceres, todo estaba teñido por la pasión y el deseo, el recurso de la pastillita azul fue el auxilio presto para que siempre fuera una noche ardiente.
    
    A través de la humeante taza de café me deleita bebiendo leche del pico de la botella, empina el envase para dejar, como al descuido, que el líquido se escurra por las comisuras de sus labios, resbalarse, discurrir por el mentón, el cuello y más abajo, abre más la camisa para mostrar como unta los pezones, el resto del lácteo escurre por los senderos, atravesando sin pudores el vientre desnudo. Sus manos esparcen la textura de la leche sobre los pechos y pezones, sin dejar de mirarme, ofreciéndose a la rapiña de mi boca, nos sumergimos en la intensa textura del beso apasionado.
    
    Con los labios embebidos en la leche me deslizo siguiendo el derrotero blanco hasta llegar hasta la espesura nevada de su pubis angelical, mi boca encuentra la suya vertical, una rajita discreta, mis caricias interrumpen el letargo, el animalito se despereza, descorre el telón de seda de su guarida convirtiéndose en flor carnívora, boca de bebé glotón que mamaba mi dedo mientras le aguijoneaba el clítoris con la punta de mi lengua, dejándolo húmedo y brillante como patito chapoteando en la carne rosada.
    
    A su tiempo fue ella quien se hincó, entre mis piernas para ofrecer la boa constrictor que se engullera el miembro de su amado, ...