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Desvirgando a un casado (Parte 2)
Fecha: 13/07/2023, Categorías: Gays Autor: Hombrecaliente, Fuente: CuentoRelatos
Los deseos de tener sexo nuevamente crecían con cada encuentro en su oficina, a la vista de todos, con cada sonrisa con la que me recibe, con cada chat caliente... las charlas por internet se incrementaron tanto en horario de trabajo como en las noches desde su casa, mientras su mujer duerme o ve televisión. Por Skype nos pajeábamos o le brindaba mi show de striptease que lo calentaba más si lo veía a escondidas mientras ella andaba cerca. Todos los días me recordaba nuestro encuentro y expresaba sus deseos de tenerme otra vez. Avanzamos en contarnos sobre nuestros gustos, me confirmó que estaba contento de haber respondido a su impulso porque le había gustado estar con un hombre por primera vez, que disfrutó mucho como le hice sexo oral o lo excitante del riesgo que corrimos ese día… y también que le interesaría ir por más, algo que despertó todos mis deseos. Así fue como en esos días de trámites en que lo veía en la oficina, volvimos en dos oportunidades al baño del tercer piso para empleados: la primera vez teníamos poco tiempo y había mucha gente circulando por ahí, además me pareció que estaba al palo desde que nos vimos (había notado su bulto indisimulable en el pantalón del traje de tela liviana) y no aguantaba mucho más. Le pegue una tremenda mamada de pija hasta que, con varios y fuertes chorros, dejó su leche en mi cara. Justo esos días estaba con una barbita incipiente que retuvo esas gotas de placer hasta verme en el espejo del baño. Esa visión provocó mi ...
... orgasmo mientras él me tomaba desde atrás, acariciándome desde las piernas hasta el pecho. Indudablemente tantas noches de provocación y cybersex habían hecho que llegáramos en llamas a ese momento. En la segunda (o tercera según cómo se vea desde nuestra primera vez en aquel lugar secreto) nos besamos y acariciamos, después de arrancarnos la camisa y desprendernos mutuamente los pantalones. Jugo un rato con sus dedos en mi orto, mientras me besaba con pasión, después se apoyó sobre la mesada de los lavatorios, yo me agache y comencé a lamer sus piernas desde abajo, seguí besando y mordisqueando sus muslos, pase mi lengua por su entrepierna y finalmente me dedique a su riquísima poronga. Volvió a culearme. Fue sabroso como antes, coge fuerte, con mucha calentura. En un momento, me tenía en el aire porque estaba totalmente ensartado en su pija y me agarraba por detrás con sus manos fuertes, levantándome por mis muslos, yo apoyaba mis manos sobre la mochila del inodoro o la pared y mis pies pisaban el piso solo con la punta de los dedos, pero la fuerza que hacía era tal que me levantaba. Me hizo gozar como un perro. Acabamos al mismo tiempo, estuve al palo en todo momento y el me pajeó durante un rato, mientras bombeaba en mi culo. Finalmente, volvió a sorprenderme. Una noche, me contó que su mujer se iba a ver a sus padres a Córdoba por unos días y que estaría solo, por lo que me invitó a pasar por su laburo a la hora de salida para que nos fuéramos a su casa. Así sucedió. ...