1. Las manos de mi madre


    Fecha: 14/07/2023, Categorías: Incesto Autor: eskrytor, Fuente: CuentoRelatos

    ... zurda que es, tomó mi pene. Su mano derecha la dispuso mi pecho velludo y luego la deslizó hacia mi muslo para acariciarlo. Comenzó entonces a masturbarme a un ritmo más intenso. Yo no lo podía creer. Me sentía extraño. Había un disfrute infinito, había un morbo multiplicado por cien viendo esa mano mayor, femenina, tierna y tremendamente prohibida trabajar en mi sexo. Yo jadeaba un tanto. Ella también daba muestras de excitación respirando en mi espalda. Su otra mano abandonó mi muslo y se ocupó en acariciar mis bolas sin que la otra dejara de menearme el miembro. Ella respiraba y jadeaba con su boca casi pegada en la parte baja posterior de mi hombro.
    
    Luego sentí que sus labios se pegaban a mi espalda y me daba besos tímidos y tibios. Su mano se agitaba más rápidamente. Advertí que ella gemía a ratos.
    
    - ¿Voy bien?, ¿así te gusta?
    
    - Si, si, si mamá, hmm. Si.
    
    - Pero me canso un poco así. Miguel, mejor me sentaré en la taza.
    
    Ella se sentó y mi verga apuntaba hacia su rostro curioso cuya mirada se alternaba entre mi sexo, recorriendo mi cuerpo hasta terminar en mis ojos. Miraba mi pecho, mi abdomen, mi pubis. Su mirada era otra. Era simplemente de mujer. De mujer excitada. Eso me daba más ánimo y morbo, pero yo no me atrevía decir o expresar nada al respecto. Continuó entonces agitando su mano. Ahora yo la podía ver. Contemplé su rostro que estaba rojizo. Su boca carnosa se mordisqueaba mientras su mano se deslizaba por mi miembro. Sus pupilas se dilataban. De ...
    ... repente su mano desocupada dejó de estar en mi cuerpo y comenzó a pasearse por sus senos encima de su blusa blanca. Entonces detuvo todo como si se hubiera cansado. Exhaló aire desde muy profundo tomó aire. Hizo un gesto de desapruebo para con ella misma, luego recobró su prestancia por unos segundos temblando un poco.
    
    - Ay perdona hijo, pero esto también me altera. No me siento cómoda del todo, pero la verdad hacer esto me estimula más de lo que yo creía. Me dieron ganas de tocarme. Qué vergüenza contigo.
    
    - Mamá está bien. Ahora soy yo quien te pide que no te sientas mal por eso. No sabes lo mucho que me gusta lo que está me haces. Estoy gozando mucho. ¿Por qué no podrías tú también gozar? No tiene nada de malo.
    
    - Ay hijo. Esto no es algo correcto, aunque nos guste. Terminemos esto y no te prometo que vuelva a pasar. ¿Bueno?
    
    - Ok mamá. Pero puedes tocarte si deseas. No te sientas mal. Solo eso quiero que sepas.
    
    Ella exhaló, sonrió y tomó mi pene. Lo comenzó a masturbar otra vez. Despacio, luego más rápido y miraba mi rostro de goce. Esa pausa de confesiones prohibidas me dio más seguridad y ganas. Quería que se desnudara. Quería verle las tetas. Pero no me atrevía a pedírselo. Podría tomarlo mal y todo acabaría.
    
    Su mano cobró la velocidad óptima en la que un cosquilleo sabroso recorrió mi cuerpo como corriente eléctrica. Su respiración otra vez denotaba excitación. Su boca ahora estaba relajada y su lengua se paseaba por sus labios y se mantenía entreabierta ...
«12...101112...17»