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Las manos de mi madre
Fecha: 14/07/2023, Categorías: Incesto Autor: eskrytor, Fuente: CuentoRelatos
La cruda realidad me estalló en la cara cuando el día después de mi cirugía en ambas manos fui plenamente consciente que durante al menos varias semanas estaría sin manos. Si, literalmente sin manos. No podía hacer absolutamente nada sin mis dos preciadas manos. Ni comer, ni rascarme la nariz, ni orinar si quiera para al menos sacar mi pene o bajarme el pantalón. Era horrible. Escasamente las puntas de mis falanges se asomaban y podía moverlas un tanto. Maldije la vida en ese minuto. Maldije mi bicicleta de la que caí estrepitosamente al andar por aquella maldita vía asfaltada en pendiente. Mis manos soportaron el peso de mi cuerpo al impactar contra el suelo duro y negro y mis muñecas se hicieron añico. Ahora estaba sin manos. No sabía lo terrible que es no tener manos. Es peor que no tener piernas. Verlas así completamente enyesadas sin poderlas mover era una verdadera tragedia. No pude continuar yendo a mi primer año universitario que acababa de iniciar. Tuve que congelar mis estudios y eso me frustraba enormemente. Estaba deseoso de experimentar eso de ser un primíparo universitario y solo falta una semana para ello. Tranquilo, todo va a pasar, ten paciencia, el semestre próximo inicias y ya está, me repetía mi madre cada día cuando miraba mi rostro frustrado. Me sentía raro, avergonzado y fastidiado cada vez que tenía que usar el baño para hacer pipi o peor aún para hacer caca. Me incomodaba que mi mama me viera desnudo y aun peor que tuviera que agarrar ...
... mi pene para sacudirlo o secármelo con pedazos de papel higiénico. Era todavía más terrible e indignante que tuviera ella que limpiar mi culo después de cada deposición. Aunque ese primer día lo hacía procurando voltear su rostro para mirar hacia otro lado y no avergonzarme tanto. -Ándale hijo, déjate de tonterías, bien que te limpiaba todo cuando eras un bebé. Soy tu mamá. Relájate. Pero me era imposible al principio no sentirme incómodo y evitar la vergüenza. Ya no era un pequeño. Ahora ya acababa de cumplir mi mayoría de edad después de todo. Podía entender que mi madre aún me leyera como su niño, pero ya yo no me sentía tal cosa. Al día siguiente fue mi primera ducha en casa. La pensé mil veces para hacerlo. La idea de estar completamente desnudo ante mi madre y peor aún, que fuera ella quien me enjabonara como un bebé me ponía de puntas de lo incómodo. Dejé pasar el día entero sin decir nada hasta que fue ella misma casi al morir la tarde quien me sentenció a que debía ir ducharme. Lo hice de mala gana. Me levanté y me metí al baño a esperarla ansioso para que ese momento pasara lo más rápidamente posible. Ella entró resuelta y cariñosa como siempre con su ropa vieja de estar en casa. Alce mis brazos, con cuidado ella me quitó la franela suave y holgada que yo vestía y me bajó mi calzoncillo y pantaloneta de un solo tirón sin ser brusca. Me sentí al descubierto. Sentí el aire fresco y húmedo del baño recorrer mi desnudez. Era la primera vez que estaba ...