1. La primera vez que me rompieron el orto


    Fecha: 15/07/2023, Categorías: Gays Autor: Pardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... momento.
    
    "Ya falta poco" me decía. Pero no me importaba. Me dolía mucho.
    
    Él quería coger, quería que no me doliera, pero no sabía cómo hacer. Porque tampoco quería parar.
    
    Una vez que consideró que había entrado lo suficiente me empezó a coger. No puedo decir que lo disfruté porque mentiría.
    
    Todo el tiempo me dolía. Todo el tiempo sentía dolor en el culo. Solamente quería que eyaculara para terminar. No entendía por qué no me iba al carajo.
    
    El estaba muy excitado. Prácticamente no hablaba. Yo sufría.
    
    En un momento le pedí que parara y así lo hizo.
    
    Me puse boca arriba, llevé mis piernas al pecho y pensé: "¿esto es lo que querías?, ahora bancátela".
    
    "Te va a doler así", me dijo.
    
    "Vos dale", le dije. Y me la metió.
    
    Me odié a mi mismo. Qué dolor. Él quería besarme mientras me cogía. Estaba como loco de la calentura.
    
    Yo sólo quería que acabara. Todo el tiempo me repetía a mi mismo "esto es lo que querías? ahí tenés"
    
    Se me hizo eterno. Hasta que acabó. Yo no acabé. Tenía la pija parada. Pero no acabé.
    
    Cómo me hubiera gustado que me hablara. Pero no para saber cómo estaba ni cómo me sentía. Para que me dijera "Sentí mi pija en tu culo, sentí como te la meto toda, como te duele la pija de un macho. Te voy a coger hasta llenarte el culo de leche. Hoy sos mi puto. No te vas a ...
    ... olvidar de este día. El día que te partí el culo"
    
    Pero nada de eso sucedió.
    
    Ahí mismo me levanté y me empecé a cambiar. Me arrepentí. Y todo el tiempo me repetía lo mismo en mi cabeza "vos lo querías, jodete". Tenía el culo dolorido, hinchado. No sabía si me sangraba. El entendió que me quería ir. Y nos fuimos.
    
    Durante dos o tres semanas me sentí un estúpido.
    
    No entendía por qué no había podido disfrutar de un macho, activo, pijudo, petiso, sin olor. Todo lo que me gustaba!
    
    Y es que le faltaba algo. Le faltaba actitud. Actitud de macho. Del macho al que no le importa el otro. Solamente él y su pija. Solamente darse placer a sí mismo y eyacular. Una cuestión de actitud.
    
    Pasadas las semanas, Mario me volvió a llamar. Yo ya me estaba acordando de lo que pasó y me había hecho un par de pajas. Y no comprendía por qué quería volver con él. Por qué me excitaba pensar en ese momento de dolor.
    
    Y es que se mezclaban las ganas de lo que imaginaba que quería que pase, y el dolor que padecí. Y eso es como una marca que queda. Una mezcla de dolor y placer que te hace volver a querer lo mismo. Que te atrapa mentalmente. Yo sabía que me iba a doler si volvía a coger con él. Pensaba que iba a ser diferente, que me iba a llenar la boca de leche, que la segunda vez iba a doler menos. Que él era un macho activo... 
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