1. Aquella noche me hizo suyo, Mustafá, el marroquí


    Fecha: 18/07/2023, Categorías: Gays Autor: danisampedro91, Fuente: CuentoRelatos

    Se llamaba Mustafá, era marroquí. Nos vimos por primera vez en la feria de artesanos que se celebra en La Coruña en el mes de agosto. Estaba trabajando en una de las casetas de marroquinería que había ese año en los jardines de Méndez Núñez, que es donde se suele instalar dicha feria. Estaba él solo, estaba trenzando una pulsera de cuero que luego ofrecía a los visitantes.
    
    Nada más cruzar nuestras miradas, sus ojos se clavaron en los míos; tenía unos ojos negros de mirada profunda, rodeados por unas largas y rizadas pestañas; nada más clavar los ojos en los míos, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. ¡Dios, aquella mirada me había hecho estremecer! Tuve que apartar la mirada, empezando a ruborizarme y ponerme nervioso.
    
    Sin apartar la mirada, empezó a ofrecerme cosas, yo ruborizado miraba con vergüenza sin poder aguantarle la mirada. Veía como me iba señalando los productos, y como pasaba su lengua por los labios remojándolos. Se había dado cuenta de que cada vez que me miraba mi perturbación iba en aumento. Cada vez me ponía más colorado y una excitación se iba apoderando de mi entrepierna. No sabía cómo hacer para ocultar el abultamiento de mi paquete, cada vez aquello crecía más y más, sin yo poder remediarlo.
    
    De pronto vi unos zapatos que me gustaban, y mientras los miraba, él se acercó a mí, quedando pegado a mi derecha. Se agachó cogiendo uno de los zapatos, rozándome su paquete al hacerlo.
    
    ¡Dios! Abrí la boca y los ojos, soltando un leve suspiro al ...
    ... notar su paquete pegado a mi pierna. Me puso el zapato en mi mano, y sujetándome por mis caderas, me llevó a un pequeño taburete, donde me sentó para que probara el zapato.
    
    Tu prueba zapato, si gusta, Mustafá, buen precio para ti. Me ayudó a sacar mi zapato y calzar aquel otro zapato que me había gustado, no sin dejar de acariciarme el pie y pantorrilla al hacerlo.
    
    El zapato, me quedaba perfecto, además de ser comodísimo. Le pregunté el precio, sorprendiéndome cuando me lo dijo, ya que no era caro, por lo que sin pensarlo más le dije que los compraba.
    
    Se los pagué, y dándome él una bolsa de tela con los zapatos recién comprados, me devolvió el cambio y a la vez que me daba el cambio, me entregó una tarjeta donde había escrito algo. Luego sujetándome el brazo izquierdo, me colocó en la muñeca una de aquellas pulseras de cuero que estaba trenzando; esto regalo de Mustafá, y tarjeta tu luego leer, me dijo.
    
    Cuando salí de allí, mientras iba paseando con la bolsa de mis zapatos recién comprados, saqué la tarjeta, leyendo lo que había escrito en ella.
    
    En ella había escrito el horario de apertura y cierre de la feria, y a bolígrafo, tu gustar, Mustafá invitar café, y luego ponía la dirección de una cafetería que daba a la calle Real y Avda. de la Marina.
    
    Joder, el cabronazo me estaba tirando los tejos, me estaba invitando a un café, y me daba a entender donde lo podía encontrar y cual era el horario que tenía.
    
    Miré la hora que era, comprobando que eran las 13:10 del ...
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