1. La empleada doméstica


    Fecha: 21/07/2023, Categorías: Gays Autor: Sasha Marcela, Fuente: CuentoRelatos

    ... que dejársela como recuerdo. Le ofrecí mi culito todo en pompa y el señor no tuvo reparo en meter su cara entre mis muslos para darme un beso negro que por poco y me hace correr. Tuve que morderme el brazo para no chillar al sentir sus gruesos dedos internarse por mi ya estrecho coñito para dilatarlo. Don Jorge escupía copiosamente y me lo dejó abierto para recibirlo.
    
    El último escupitajo lo lanzó en su verga y me dio de pollazos en el ojete antes de entrar. Yo estaba mojadísima y cachonda perdida. El envite me resintió pero el capullo había entrado. Dolía un poco, aguanté y sentí cómo entraba ese tronco venoso en mi estrecho canal, abriéndose camino a presión. El señor me cogió por las caderas y empujó hasta el fondo. Sentí sus cojones muy próximos a los míos y no pude sino gemir apagadamente para sufrir el dulce tormento de ser la "putita" de mi jefe.
    
    Don Jorge resoplaba, me asía de la peluca, me magreaba las tetas, me agarró la verga, me dio azotes delicados en las nalgas para volver a asirme de la cintura y embestir grotescamente. Estaba extenuada pero muy caliente y no quería que acabase tan rápido. Reculé y su enorme tranca salió toda mojada. Me giré, se la chupé y envalentonada me eché de espaldas en el sofá para levantar las piernas y abrirlas de par en par. Me fascina el misionero porque puedo ver a mi hombre disfrutarme y si me apetece, besarlo o pedirle que me dé saliva en la boca.
    
    El señor se acuclilló sobre el filo del sofá y me enchufó todo lo ...
    ... que se llama falo. Debía medirle 24 como mínimo. Tragué todo y sentí el estímulo en mi próstata.
    
    -Me vengo señor -dije toda tensa- me va a hacer correr Don Jorge, no pare por favor, deme duro, sííí, asííí, no pare señor, no pare por favor, se lo suplic...
    
    Mi semen brotó como un río hasta mis tetas y cara. Entorné los ojos, temblé, me retorcí, casi lloré del placer que me estaba dando. Estaba toda perdida en leche, en mi propia lefa de perra.
    
    Don Jorge se empleó fuerte y como un toro salvaje botó su esperma en lo más profundo de mi ser. Noté el bombeo al salir su néctar, me sentí dichosa al recibirlo y saberme inseminada por mi jefe. Quedarme preñada de él significó lo más bello que un hombre podía hacerme. Estaba mojado y enrojecido, su cuerpo cayó sobre el mío y pude besarlo. Lo amé en silencio sintiendo sus palpitaciones a mil en mi pecho.
    
    -Gracias -me dijo sonriente- no sabes cuánto lo necesitaba, me has hecho el hombre más feliz del mundo. Eres muy bella y quiero que seas mi amante, no te va a faltar de nada, es más -dijo mientras intentaba desamarrarse- no quiero que creas que soy de esos que abusan del servicio. Tomó su pantalón y sacó su billetera. Me extendió tres billetes de cien.
    
    -Ten -dijo algo avergonzado- para lo que te sea útil.
    
    -No señor -dije con recelo- con que me dé el trabajo es suficiente, no me haga hacer sentir que soy una puta, me ha encantado y créame que estoy dispuesta a ser suya todos los días, las 24 horas y siempre que me ...