1. Mamá-da


    Fecha: 30/07/2023, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... se acercó aún más a mi cuerpo, sus pechos quedaron pegados a mi miembro viril, metiéndolos entre ellos para protegerlo. Alzó su rostro, acercándolo mucho al mío y vi que se mordía el labio a la par que me lanzaba una sonrisa cómplice, estaba tan caliente como yo.
    
    Me fui a agachar, a acortar centímetros para besar sus gruesos labios pintados de un color rojo oscuro que me enloquecía. Ella no se dejó y volvió a su posición haciendo que mi polla saliera de entre sus senos y rebotara maldiciendo por su mala suerte.
    
    Sin dejar de mirarme y sin quitar su malévola sonrisa descendió por mi cuerpo. Su cuerpo estaba demasiado cerca del mío, podía notar el calor que manaba del suyo, pero sobre todo una parte de mi entrepierna sentía más que el resto.
    
    Tanto bajó su rostro que este se topó de frente con lo que buscaba. Estaba colocada casi a cuatro patas, como lo habíamos probado dos semanas atrás ¡Menudo placer! Mi corrida había sido espectacular y también… la última. Había decidido no eyacular más por mi cuenta, mi semen solo estaría destinado para ella y a mi madre la idea le gustó, es más… creo que la encantó.
    
    Dejó de mirarme con sus ojos que producían una intensidad abismal en mi interior, para preocuparse de la herramienta que tenía a escasos milímetros. Estaban a un palmo, quizá no entrarían tres dedos entre la distancia de su cara y mi pene. Ella respiraba con fuerza, notando como hacia vibrar mi punta con cada expiración de aire caliente, me iba a marear.
    
    Sus manos ...
    ... estaban en la parte más alta de mis mulsos y también muy cerca de mi miembro. Toda ella estaba cerca, pero… nada me lo tocaba. Allí admiró mi pene, parecía observar cada poro de mi piel en el cual el vello había sido recortado hasta el límite. Mi saco escrotal, lo analizo a profundidad, observando como dentro colgaban dos genitales rellenos de un líquido blanco que iba a explotar.
    
    Lo miraba todo, deteniéndose para no perder ni un detalle y mirar cada milímetro cuadrado. Arrastró entonces su mano, una mano caliente y suave que recorrió la distancia desde mi muslo hasta la base de mi pene.
    
    Por primera vez sentí sus dedos sobre mi miembro, aunque fuera un mínimo roce, pero al fin sentí algo. Me estremecí y eché la cabeza hacia atrás soltando un pequeño sollozo que no pude mantener en mi garganta. Cuando volví la cabeza a su lugar, mi madre me miraba con la misma sonrisa pícara, era perfecta.
    
    Volvió a su tarea una vez me serené. De nuevo su vista se centraba en mi pene, que tenía una erección de caballo que nunca había visto. Sacó su mano de la base de mi aparato reproductor y al momento pensé que la había fastidiado con mi gemido, me equivocaba.
    
    Un único dedo se posó en la base del tronco, junto a mi vena más prominente. Notaba la uña clavarse levemente en mi suave piel, sin poder hacer nada en el durísimo músculo. Subió poco a poco, mirando el recorrido de su uña negra y con la boca medio abierta respirando profundamente.
    
    La yema del dedo me provocaba un placer ...
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