1. La dulce entrega


    Fecha: 31/07/2023, Categorías: Incesto Autor: ruviotlo, Fuente: CuentoRelatos

    ... me ponía a 100, su pene tocando cada parte de las paredes de mi vagina, cuando el hacía movimientos a la derecha, yo los hacía a la izquierda, sentía una total sincronía con mi hombre, me sentía totalmente suya, sentía como si esto lo hubiéramos vivido en muchísimas ocasiones anteriormente, es un poco difícil de explicar, mientras tanto en mi mente seguían pasando imágenes de su pene dentro de mi, era ya imposible poder segregar mas líquido, estaba a tope, mi calentura, mi excitación, mi hombre moviéndose como se movía, volviéndome loca como lo hacía y las imágenes en mi mente no hicieron otra cosa que obligarme a decirle:
    
    -Sigue así, no pares!
    
    Eso hizo que el reaccionara y comenzara a hacer movimientos mas rápidos y rítmicos, seguros pero no bruscos, yo comencé a gemir mas fuerte y casi a gritar:
    
    -Sigue, sigue, asi, asi, ooooh!
    
    -Amor, tienes un coño delicioso!
    
    -Y tu papa, tienes un pene increíble, te amo, te amo, siempre te he amado, no pares ahora, por favor, sigue, así, así, oooooh!, por favor, Dios!, me tienes loca papa, puedes hacer conmigo lo que quieras, soy totalmente tuya, uuuuh! Creo que no voy a aguantar mucho mas mi amor.
    
    Eso hizo que el imprimiera mas pasión en su tarea, hizo que el dolor se me olvidara y que solo sintiera un placer profundo, con cada embiste yo seguía gritando, fue tanto el placer que sentía que en un momento emití un último grito de satisfacción:
    
    -Aaaaah!,
    
    En ese momento todo mi ...
    ... cuerpo se estremeció, sentí que un cosquilleo me paseaba todo el cuerpo acompañado de una tranquilidad indescriptible, creo que hasta perdí el conocimiento por un momento, no dudo en que fue una de mis mejores experiencias en la vida.
    
    Mi padre seguía “bailando”, me encantaba como lo hacía, se sentía pleno de haber hecho que su hembra llegara al clímax, yo, por mi lado, disfrutaba cada embiste y cada retroceso, lento, suavemente, sobre todo con mucha dulzura, yo seguía paseando mis manos por su espalda, en ocasiones le arañaba, tocaba sus nalgas, apretaba su cadera con mis piernas, subía con mi pierna derecha sobre su pierna, me colgaba de sus hombros, gemía, gritaba, volvía a gemir, seguía dibujando su cintura, no quería perderme nada de ese momento ni de mi padre, el me estaba enseñando a ser mujer, en un momento paró, e inmediatamente saco su pene de mi vagina, se venía!, yo solo le dije lo que me apetecía:
    
    -Riégate encima!
    
    Eso hizo, con su mano agarró su pene, hizo dos o tres movimientos hacia adelante y hacia atrás y enseguida comenzó a salir su esperma, el primer bombeo me llegó casi hasta el pecho, los siguientes fueron mermando, hasta caer en mi monte de venus, luego se echó al lado mío como si todas sus fuerzas se hubieran esfumado, en un instante me miró, yo lo miré y lo besé, me apoye en su pecho y le dije:
    
    -Gracias papi por hacerme sentir mujer, te amo!
    
    Acto seguido le besé en el pecho y pasé mi mano por su abdomen. 
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