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Te engañé, madre. No soy maricón
Fecha: 31/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... te mande. -Seré cómo un perrito fiel. -Lo primero que vas a hacer, perrito fiel, es correr del todo la cortina, no vaya a ser que regrese tu padre y nos pille con las manos en la masa. Asier fue y corrió la cortina. Arantza, que era una mujer de 36 años, morena, de estatura mediana y gordibuena, se levantó, se quitó la bata y quedó desnuda. Asier vio sus tetas, decaídas por lo grandes que eran y su coño peludo mojado en la raja Arantza, le dijo: -Desnúdate, cariño. Arantza soltó el moño. Una cascada de pelo negro cayó por sus hombros y por su espalda. Al ver a su hijo desnudo y con la polla morcillona, estiró una pierna y le dijo: -Te voy a enseñar las cosas que le gusta que le hagan a una mujer. Coge mi pie que yo te digo lo que tienes que hacer. Asier le cogió el pie e hizo paso a paso lo que le dijo su madre que le hiciera... Olerlo, darle besos. Dejar caer saliva sobre la planta un par de veces y con la saliva masajear planta, talones y tobillos. Después pasar la lengua por debajo de los dedos, chuparle el dedo gordo, y luego separar los dedos para chupar uno por uno... Acabó chupando todos los dedos juntos. Le cogió el otro pie y lo olió. Arantza viendo el tremendo empalme que tenía su hijo, comenzó a masturbarse acariciando el clítoris con dos dedos que previamente había humedecido con la lengua. Poco después, le decía: -Sube besando y lamiendo mis muslos hasta llegar al coño. Le fue diciendo cómo y cuándo hacerlo... Y así, muy ...
... lentamente, yendo de muslo a muslo, fue subiendo y lamiendo hasta llegar arriba. Al llegar le mandó lamer los dedos que estaban acariciando el clítoris y después el dorso de su mano. Arantza metió dos dedos dentro del coño y pringados de jugos se los dio a chupar. Después de chupárselos, le siguió dando instrucciones... Asier subió besando y lamiendo su vientre, besó y lamió su obligo y llegó a las tetas. Pasó su lengua por el pezón erecto de la teta izquierda y sintió a su madre temblar y gemir en bajito. Le preguntó: -¿Te estás corriendo, mama? -Sííí, hijooo, sííí. Gozó cómo lo hace una cerda al revolcarse en el barro. Al acabar de correrse, Arantza, pasó dos dedos por el coño y se los puso en los labios, está vez estaban pringados con los jugos blancos y espesos de su corrida, Asier, después de chuparlos volvió a hacer lo que le dijo su madre que le hiciera... Meter la cabeza entre sus piernas y lamer de abajo a arriba el clítoris con la punta de su legua, lamerlo transversalmente, hacer círculos, rozándolo, apretando la lengua contra él. Masajear las tetas. Apurar los movimientos de la lengua cada vez más, y más y más, hasta que Arantza, que no era de las que gemía, dejó de dar indicaciones, comenzó a jadear y dijo: -¡Me corro cómo una perra! Asier, con la parte superior de su lengua sobre el clítoris y el resto sobre el coño, sintió sus contracciones y cómo salían de él jugos calentitos. Maricón sería, pero el empalme que tenía no era de asco. Arantza era ...