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Mi prima se viste de novia (Capítulo 15)
Fecha: 01/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... en sus sueños no paraba de ser mi putita. Corría el culo hacia mi cuerpo y luego lo meneaba para hacerme más fácil el culearla toda la noche. Todo el día. Felicidad. Sin dudas, era felicidad extrema. Tan extrema que hasta me sentía un verdadero ignorante recordando cuando me creía tan inteligente al afirmar que eso no existía. Supe ahí mismo que esas cosas no existen, hasta que lo hacen. Ahora mismo puedo animarlos a nunca dudar de esto. Créanme si les digo que no importa si nunca antes fueron felices. Jamás cometan el error que cometí yo al creer que si algo nunca había ocurrido, directamente no era real, nunca iba a suceder. Como aquella vieja historia del niño que se asombraba al ver que el elefante, el animal más grande que había en el circo, solo tenía una pata atada a un cordón sujeta a un palo clavado en el piso. Tan sólo eso lo separaba de su libertad. Ni una jaula, ni una gruesa cadena. Sólo un simple cordón. El niño entonces preguntó al cuidador, por qué carajos no se iba. Por qué mierda no pateaba todo y se liberaba de una buena vez. Bueno, no lo habrá hecho con esas palabras, pero más o menos esa era la idea. Lo importante fue la respuesta que recibió. “El elefante es un animal de excelente memoria” dijo el tipo “Y está en este circo desde chiquito” continuó luego, ya medio hinchado las pelotas porque quería entrar a Cuento Relatos para leer una buena historia de sexo prohibido, pero en vez de eso debía estar respondiendo pelotudeces. “Está aquí ...
... desde tan chiquito que cuando le pusimos el cordón, era suficiente. Por supuesto que intentó e intentó quitárselo, romperlo y escaparse; pero en aquel entonces no tenía la fuerza suficiente, hasta que se cansó”. En una de las tantas veces que me desperté para volver a ponerle el pito en el culo, pensé en todas aquellas veces que fui como el elefante. Ojala ustedes, queridos lectores y lectoras, no sean nunca, pero nunca como el elefante. Que luego creció, pero su mente le decía que intentar liberarse sería en vano. Que como ya había intentado tantas veces, volver a hacerlo sería al pedo. Ojala sepan que ya crecieron. Que ahora son más fuertes, aunque tal vez ni lo noten o ni lo sientan. Pero lo son. Esta es la magia de la humanidad, que no necesito ni siquiera conocerlos. Porque todos, aunque no lo sepamos, somos más fuertes que cuando lo intentamos antes. Y que sepan también que siempre vale la pena pelear para liberarse, crecer, mejorar. No solo para romperle la cola a Julia. En el trabajo, en las relaciones habituales, en una carrera: llegará un momento en el que, a pesar de haberlo intentado mil veces antes y fracasado, alguna vez lo lograrán. Que eso que no existía, ahora sí. Y no importa el tiempo invertido: habrán conocido la felicidad real. No solo vale la pena. ¡Vale la vida! Pero no quiero que me recuerden como el usuario que pensaba en elefantes mientras le hacia la cola a su prima, por lo que continuaré, sin más interrupciones, con el relato que nos ...