1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 15)


    Fecha: 01/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    ... cuando nuestras travesuras de niños eran descubiertas- ¡Pendejo pajero! –agregó al final.
    
    Llevó una mano hacia su conchita e introdujo un poquito de su dedo índice adentro de mi ano, el pulgar se lo metió dentro de su concha y así, penetrados ambos por sus dedos, nuevamente volvió a moverse como si estuviese ella cogiéndome a mí. Pero se detuvo antes de llegar al orgasmo.
    
    Al sentir su respiración, que se detenía y suspiraba con esfuerzo, pensé en que ya no podría aguantar ni un minuto más sin volver a romperle el culo. Allí mismo, ahí nomás, deseaba con toda el alma sentir de nuevo el culo de mi prima rodeándome la pija hasta la raíz.
    
    Julia lo presintió de inmediato, se puso de pie para dejarme parar también a mí y cuando lo hice, ella misma se puso en cuatro sobre la cama, esta vez de forma más exagerada, entregándome el culo, ahora desnudo y un poco menos apretado que aquella primera vez.
    
    Sin poder resistirme, ignoré las suplicas de la pija por entrar hasta el fondo de aquel hermoso orificio y me dediqué yo también a probarlo con la boca. Era una exquisitez. Comerle el culo a mi propia prima, era una nueva adicción. Recorrerlo con los labios y mi lengua, darle un tierno beso cada tanto justo en el centro del orto, escuchar sus gemidos incrementarse cada vez más. Una zarpada adicción perversa. Muy zarpada. Muy, pero muy perversa.
    
    Otra vez sentí a mi poronga latir sin ningún contacto cercano. Y otra vez más, antes de eyacular definitivamente, se la metí de ...
    ... golpe hasta el fondo del orto. Ahora el ardor la volvía loca a ella. Aunque estaba más abierto y lubricado que la noche anterior, mi prima no paraba de mezclar sus gemidos de placer con sus gritos de dolor.
    
    A los pocos minutos, estallé dentro del ojete de mi prima. Tantas veces, tantos lechazos creí dejarle en el intestino que hasta a mí me sorprendía cuando venía otro. Era acabar, llenar la pija, acabar y acabar y acabar. Y cuando pensaba que ya tenía los testículos vacíos, aparecía el lugar para otro lechazo más. Y otro. Y otro. Esta vez realmente sentí que le había llenado el orto de leche, literalmente. Y ella también.
    
    Cayó rendida sobre la cama recién cuando el pito comenzó a achicarse y pareció soltarse del culo.
    
    Charlamos unos minutos abrazados, todavía traspirados de tanto morbo. Me dijo que nunca le habían dado un beso negro, ni mucho menos lo había hecho ella. Le dije que yo tampoco. Cuando me aclaró que nunca jamás se lo haría a otro hombre, que sería sólo un regalo para mí, ya presentía que la chota volvería a despertarse en cualquier momento.
    
    Finalmente se puso como un fierro al escucharla decir que tampoco iba a entregarle el culo a otro tipo. Que también sería solo para mí. No tuve otra cosa más que decirle que entonces había que aprovechar el tiempo.
    
    Volví a romperle el culo en cuatro, boca abajo, ella montándome a mí. Me encantó hacerle la cola de parado. O sentado y ella encima de mí. Cada vez el orto parecía más abierto, es cierto, pero me ...
«12...567...»