-
Soledad
Fecha: 02/08/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... boca mientras te interrogaba sobre prácticas de bdsm; un mundo desconocido para mí. A una mujer se le puede poner cachonda de muchas formas pero estimular la mente es una de las que más me ponen. Y tú lo dominas a la perfección. Me explicaste lo que es un squirting y cómo conseguirlo. Tengo que admitir que la idea me seduce bastante. "En solitario lo he intentado pero no lo he logrado". "Yo siempre lo he sacado; requiere técnica". Uuuffff, eso hay que probarlo. Pero ese día solo disponíamos de un ratito que aprovechamos en el coche frente a unos edificios, evidentemente habitados. Yo ni siquiera me atreví a mirar. Aún era de día y si me hubiera visto sorprendida por un vecino curioso me hubiera bloqueado. Sin embargo solo el hecho de pensar que mientras te hacía una mamada alguien se estaba recreando con esa imagen ya me hacía humedecer. Subiste mi falda dejando mi culo a tu alcance. Sé que te fijaste en mis medias negras con ligero de encaje, no vi tu cara pero sabía que te gustaba la lencería y no quería defraudarte. En un momento dado sentí un azote de tu mano en mi culo. Me sorprendió porque no había violencia en ello, efectivamente era un juego y yo podía pararlo si quería. Eso habías dicho, pero ¿cómo saber si tú cumplirías las reglas? ¿Podía fiarme de un hombre que solo conocía por Internet y un par de citas, o tendría que salir corriendo de aquel coche para que no me partieras la cara si no quería ...
... seguir jugando? ¿Alguna vez podría volver a confiar? Me preguntaba si me habías golpeado por placer o por castigo. Tu miembro no parecía disgustado con la mamada, así que no le di más vueltas al asunto y seguí con lo que tenía entre manos. Me habías confesado que habías tenido sumisas en el pasado. No me hacía ninguna gracia jugar con fuego, pero mi curiosidad y una fuerte atracción sexual me traicionaban una y otra vez. ¿Qué puedes perder? A pesar de la incomodidad de hacerlo en el coche tus dedos estimulaban hábilmente mi sexo que ya estaba empapado por mis fluidos desde que esa mañana salí sin bragas de casa. No fue cómodo sentirme mojada mientras comíamos en el restaurante pero era muy excitante y sabía que la falda de cuero no me iba a traicionar mostrando una mancha que me delataría, sin embargo mis muslos se rozaban al caminar por la humedad recordándome lo cachonda que estaba. La intensidad de tus caricias en mi clítoris aceleró mis jadeos, sabías que estaba a punto de correrme mientras yo seguía ordeñando tu polla que también estaba a punto de explotar y tu boca no paraba de comerse la mía. "Pídeme permiso para correrte" ¡¿Qué?! Me pilló por sorpresa, ese golpe fue más efectivo que el azote en mi trasero. Y enseguida lo notaste. "¿Te has bloqueado?" Era evidente que sí, apenas podía contenerme para no llorar. No, aún no estoy preparada para jugar a esto y quizá nunca lo esté. Soy un juguete roto.