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Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (3)
Fecha: 02/08/2023, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
La vuelta a casa, aunque extraña porque apenas hablaron, estuvo llena de felicidad. Ambos terminaron con una sonrisa en los labios y la promesa de que al siguiente hablarían para ver qué rumbo tomaba la relación. En una única tarde, los temores, la ira y el rencor que Sergio adquirió durante todos esos meses, se habían esfumado. ¿Tan fácil podía ser olvidar el pasado? Solo contempló la visión de un futuro que parecía ser esperanzador, quizá una relación diferente, alejada de la monotonía que destruyó la anterior. Lo pudo corroborar en el propio sexo, había sido más pasional, mucho más aguerrido que los que solían tener. Marta había gozado mucho más que en el pasado y si no llega a ser porque estaban en un lugar público, sabía que hubieran expresado su amor de forma mucho más obscena. Sergio llegó a casa con una sonrisa exagerada, en verdad se sentía feliz. Se notaba liberado, sobre todo en la parte inferior de su cuerpo, pero también de la carga mental. Había aparcado por fin el estúpido rencor que cultivó hacia su exnovia y que no le había dejado de pasar por la mente. Aunque ahora ya no era su exnovia ¿Qué eran? No encontraba ni nombre, ni título para clasificarla. Solo tenía una cosa clara, la tensión vivida esa tarde, sumado a felicidad que ambos derrochaban, era un síntoma claro de que la pregunta ya estaba en la mesa, “¿podría volver con ella?”. Pasada buena parte de la tarde y más cercana la noche, su padre salió para la fábrica después de cenar. En ...
... casa estaba solo con las chicas y su hermana ya se había metido en su cuarto a disfrutar de la soledad que tanto le gustaba. El entrechocar de platos que salía de la cocina delataba la ubicación de su madre. Sintiéndose feliz, quizá cercano al sentimiento que desarrolló en casa de Carmen, se acordó de Mari, la mujer a la que había prometido que intentaría ayudar y la había dejado de lado a las primeras de cambio. Había pasado ya un tiempo y su relación volvió a ser tan lejana como era antes del viaje al pueblo. Sin embargo aquel día su positivismo ante la vida era tal, que con decisión caminó hacia la cocina sentándose en la mesa y mientras su madre miraba sorprendida le dijo. —¿Qué tal estas, mamá? Mari torció el rostro mostrando un gesto de extrañeza, era muy poco habitual que a esas horas del día su hijo apareciera por allí y menos para hablar con ella. La mujer apagó el grifo de agua caliente con calma y dejó los guates en el cajón que quedaba debajo del fregadero con la misma pasividad, estaba cansada. El tiempo de complicidad con Sergio había quedado en el olvido, un sueño lejano al que acudía a veces mientras miraba por la ventana evocando buenos momentos, similares a los que vivió un su época de juventud. Sin embargo, en ambos casos, cada día los veía más borrosos. —Bien, algo cansada —contestó con voz apagada. —Ahora que no hay “nadie” en casa, —entrecomilló aquello sabiendo que Laura estando en su habitación no hacía caso a nadie— quería hablar ...