1. Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (3)


    Fecha: 02/08/2023, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... algo más de fuerza, al punto de no querer soltarla nunca y tirando de valor, le soltó algo que para Sergio era mucho más que dos palabras.
    
    —Te quiero.
    
    En casa de su tía no le hubiera costado, en cambio en la cocina del que había sido su hogar toda la vida y sin nadie alrededor, fue tan duro como subir a un volcán en erupción.
    
    Mari abrió los ojos, queriendo complacer a su hijo que parecía querer escuchar una respuesta. Se propuso corresponderle, decirle que le quería… no… no le quería, ¿qué era lo que sentía por él? Era más. En el viaje lo sabía muy bien, pero ahora parecía haberlo olvidado, no le quería… lo amaba.
    
    ¿Por qué tan difícil? Su hermana le gritaría que era su hijo que le diera el amor que le correspondía. “A Carmen le sale tan natural…” pensó mirando a los ojos de su primogénito que comenzaba a levantarse. Los sentimientos olvidados en dos meses salieron poco a poco a la luz, su vientre comenzó a irradiar un leve calor que apenas recordaba, pero allí estaba, de nuevo removiéndola el alma.
    
    Sergio se levantó sonriendo a su madre, pero seguía esperando… esperando que le dijera que ella también le quería. Mari no podía disimular la tristeza de su rostro, porque se lo quería decir, se lo quería gritar, lo gritaría por la calle si era necesario, sin embargo su garganta no articulaba palabra. Una estúpida vergüenza la retenía, una timidez que no dejaba expresar lo que sentía.
    
    El joven alzó la mano y la movió para despedirse de forma juvenil, como ...
    ... haría un niño de tres años, desapareciendo tras las paredes de la casa. Mari se quedó allí, inerte durante varios minutos, maldiciéndose a sí misma y acabando por tirar con fuerza a la basura la pera que le sabía a decepción. No supo que hacer, solo se le ocurrió que con la cabeza gacha podría terminar de lavar los platos. Así lo hizo.
    
    En cambio, Sergio con el cuerpo vibrante de felicidad se tumbó en su cama y salido del subconsciente una idea surgió de su mente. Algo había cambiado al hablar con su madre, todavía notaba el calor de su mano en la palma, esos ojos cansados, pero bellos, mirando a través de su piel. Todo aquello le recordó a alguien… a Carmen.
    
    —¿Qué tal, tía?
    
    —¡Vaya! —contestó la mujer con rapidez al leer el mensaje— Mi sobrino favorito.
    
    —No tienes otro…
    
    —Lo sé, aun así, lo serías. ¿Qué cuentas, cielo?
    
    —Una novedad, quizá hasta te suene raro, pero hoy he quedado a estudiar con Marta.
    
    —Raro no, rarísimo. Pero dime más, cariño.
    
    —Me quería pedir perdón por todo y… se la veía afectada. Me la he creído, parecía sincera.
    
    —Ya estoy viendo por donde vas. Ten cuidado, ¿vale, cielo? Despacio y comprobando que todo vaya bien. Ahora no puedo hablar mucho, pero si quieres en otro rato lo comentamos.
    
    —Lo haré. —se dio cuenta de lo curioso que era que las dos hermanas le dijeran lo mismo— En otro momento te llamo y si quieres te doy detalles…
    
    —Viniendo de ti, espero detalles algo marranos…
    
    —Acertaste.
    
    —Me encanta… eso sí, espero que no te ...