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El huaso
Fecha: 05/08/2023, Categorías: Confesiones Autor: Vinamarino1960, Fuente: CuentoRelatos
... Si, la hija del huaso Juan Carlos eran Venus y Eros en conjunción. La perfección misma hecha mujer. Esa era su hija. Y su mujer, su mujer ya era “Doña”, la señora del Huaso Juan Carlos, querida, pero sobretodo respetada por todos, por su carácter. Nadie se atrevía a decirle nada que le pareciera mal, porque le temían. Le temían a ella, a su carácter, a su pasión a ese torbellino que era ella y dejaba su estela a su paso. Obviamente que nunca perdió ese don, el de hacer notar, pero también se preocupó de hacerle saber a toda la comunidad cercana al huaso Juan Carlos, comunidad minera sobretodo, que tienen perfiles de comportamiento social muy especiales, basados principalmente en principios valóricos que distan mucho de lo espiritual y humano. Recuerdo dos dichos que derivan de ese tipo de Comunidad. “El piojo hinchado” referido a aquella persona que fue en sus comienzos de extrema pobreza y que después de un tiempo, al tener un buen trabajo, se las da de que siempre tuvo mucho y exige derechos en nombre de lo que tiene. Y el otro dicho era “A quien le ha ganado este”, sobretodo refiriéndose a personas ajenas a su propia comunidad, la minera. Si, la mujer del huaso Juan Carlos era un miembro destacable dentro de la comunidad en que vivían y eso lo hacía sentir muy orgulloso. Por eso, casi se desmaya cuando su mejor amigo y compadre de bautizo de su hija se lo dijo: Juan Carlos, la comadre te está cagando con otro. Sus piernas temblaron perdiendo fuerzas y su cabeza ...
... sintió algo raro y sus párpados aumentaron su frecuencia y la visión por un instante fue borrosa. Se recuperó inmediatamente tomando una bocanada de aire y pregunto. ¿Quién es?, ¿Lo conozco? Es ese huevón taxista, colectivero. Ese pendejo de 25 años que nos viene a parchar el equipo de futbol cuando jugamos contra el otro sector de la población. Ah ya. Gracias compadre. Y no se habló más del tema. Fue a la sección de acumulo de ácido desde donde e enviaba ácido a todas a aquellas secciones con laboratorios de mineralogía, en pequeñas cantidades muy distinta a los pedidos industriales que hacían otras industrias del país o del extranjero. Le pidió al encargado que le diera 1 litro de ácido sulfúrico al 100 %, era el más peligroso, el que reunía más requisitos de cuidados y precauciones en su uso, por lo que le costó un poco convencer a su compañero de trabajo que lo quería para hacer una prueba experimental secreta, pensando en mejorar un proceso, en el marco de circulo de calidad al que el pertenecía y que buscaba mejorar la calidad de la gestión en su trabajo, disminuyendo los accidentes del trabajo. Fue difícil, sobretodo porque le pidió que no registrara nada de ese pedido, pues sospechaba de un jefe que le tenía envidia y no lo dejaría seguir con el experimento. Al final de muchos dimes y diretes en buena onda, el huaso logro convencer a ese ejemplar empleado de esa prestigiosa empresa que le diera el litro de ácido sulfúrico. Había avisado a su esposa que tenía ...