-
Por jugar con fuego (Parte 1)
Fecha: 09/08/2023, Categorías: Confesiones Autor: acuarela, Fuente: CuentoRelatos
Hola, soy Maribel y quiero compartir con vosotros el cambio que sufrimos, mi marido y yo, de ser una pareja juguetona en temas de sexo a una pareja morbosa. Todo empezó cuando éramos novios, Ernesto, era muy salido y nos metíamos mano cada vez que quedábamos, pero una vez cuando estábamos en plena acción dentro del coche, nos dimos cuenta que había un hombre en la ventanilla mirándonos. Ernesto arrancó el coche y nos fuimos a toda velocidad, aunque claro, nos habíamos quedado a medias por lo que enseguida buscó otro sitio solitario y seguimos con la faena. Cuando Ernesto, empezó a tocarme el coño, en la nueva ubicación, se quedó sorprendido de lo mojada que estaba. Y era verdad, el ver al hombre en la ventanilla, me dio mucho corte y un subidón de excitación, no hacía más que preguntarle ¿me habrá visto los pechos? ¿Me habrá visto el coño? y preguntas similares. Después de este encuentro con el voyeur, Ernesto cambió totalmente, si antes podríamos decir que era bastante celoso y no le gustaba que llevara escotes ni minifaldas cuando estábamos con alguien, después de esto y ver con la fuerza que tuve el orgasmo ese día, pasó a ser mucho más juguetón, me pedía que provocara, pero como accidente, dejando ver el escote al agacharme o el final de las medias al cruzarme de piernas. Cuando llevábamos más de 10 años casados y con hijos, cada vez que salíamos el juego era más atrevido, saliendo de casa sin ropa interior y volviendo a casa con una excitación importante ...
... los dos según se hubiera dado la noche. Hacíamos el amor recordando escenas en las que se supone que alguno me había visto los pezones o se había dado cuenta que no llevaba bragas. Si íbamos con gente conocida, no lo hacíamos, solo cuando íbamos solos de marcha, como le llamábamos a nuestros juegos, pero una tarde, en la que habíamos quedado a cenar con un cliente argentino de mi marido, me dijo: -Por qué no te pones esta noche, la blusa negra de seda sin sujetador. Total, Fernando (así se llamaba el cliente) vive en Argentina y no creo que le volvamos a ver, al menos en algunos años. Y así se lleva un gran recuerdo de España. -Me da corte -le contesté- no es lo mismo que me vea un desconocido a que me esté mirando, y excitándose, alguien con el que vamos a estar cenando varias horas. Ernesto se acercó a mí, me besó el cuello y me dijo al oído: -¿tú sabes lo cachonda que te vas a poner y como vamos a disfrutar luego nosotros? No seas tonta, te va gustar, además solo tienes que llevar más botones abrochados para controlar lo que se pueda ver. El ir sin sujetador con la blusa de seda, era excitante, el roce se los pezones con la suavidad de la tela hacia que me excitara, así que poco a poco me fui convenciendo a mí misma de que podía ser una buena experiencia, y que Fernando se hiciera una paja esa noche pensando en mis pechos, empezó a ser una idea atractiva. Cuando salimos de casa, Ernesto se fijó en que no llevaba el sujetador, me dio un beso y me dijo al ...