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SI tú te dejaras
Fecha: 11/08/2023, Categorías: Gays Autor: Trifor, Fuente: CuentoRelatos
Sonó el telefonillo y salí de la cocina para abrir. Descolgué el auricular y escuché su voz responder al otro lado. Dejé la puerta abierta y volví a la cocina a terminar de preparar el café. -¡Hola! –asomó la cabeza por la puerta de la cocina mientras cerraba la puerta de la entrada. -¡Hey! -giré la cabeza y ahí estaba. Moreno, alto con el pelo alborotado y una barbita de un par de días. Llevaba unos pantalones cortos vaqueros y una camiseta blanca que se ajustaba bastante bien a su cuerpo. Le hice un repaso rápido mientras dejaba la mochila que cargaba en el suelo junto al sofá, fijándome sobre todo en los calzoncillos que se asomaban por encima de la cintura del vaquero y en sus gemelos descubiertos. Por alguna razón siempre me han dado mucho morbo los pantalones cortos. Debe ser algún fetiche, igual que a los que les molan los pies y cosas así. Se enderezó y se giró cuando me acercaba a la mesa con las dos tazas de café. Las dejé y lo estreché en un fuerte abrazo antes de sentarnos a la mesa. -¿Qué tal estas? ¿Cómo te va? -Bien, bien. Pronto empiezo en la piscina que ya estoy acabando de ponerla a punto. -¿Estas en el mismo sitio? ¿La de los pijos? -Sí. A ver si no dan mucho por saco este año. -Jajajaja. Oye, ¿quieres un colacao o algo? -No gracias, desayuné en casa. Me contestó riendo. Sus dientes eran blanquísimos y me encantaba como los ojos se le achinaban al reír. Esgrimí un croissant sonriendo. -¿Y un croissant? Son de ...
... mantequilla. -No, no, de verdad –seguía riendo-. Pero gracias. Me encogí de hombros y me metí medio croissant en la boca. -Por uno que te comas no vas a perder ese cuerpo que tienes. No podía evitarlo, siempre que podía meterle alguna ficha lo hacía. Él siempre se reía como respuesta. -Holaaa –la puerta del baño se abrió y se escuchó la voz de mi novio por el pasillo. Entró en el salón con el pelo mojado y saludó a su hermano con otro abrazo–. ¿Qué tal estás A****? Has llegado pronto. -Sí, te he llamado, pero no me lo cogías. Como siempre –añadió riendo mientras mi novio me daba un beso. -¡Ay! Lo tengo en silencio y no me entero. -Como si teniéndolo con sonido te enterases –dije yo, más acido de lo que pretendía. Esa mañana ya habíamos discutido a pesar de ser poco más de las nueve. Y a mí madrugar siempre me sentaba mal. Así que madrugar y discutir podéis imaginar lo que me gustaba. -Jo, no digas eso –me dio otro beso antes de sentarse frente a mí en la mesa-. Gracias por el café, cariño. ¿Tú no quieres nada? -No, le estaba diciendo a I**** que ya he desayunado antes de venir. Mi novio engulló el café casi sin respirar, cosa que me ponía enfermo, mientras A**** y yo hablábamos de cosas sin importancia. Había empezado a coger color en la piscina aunque todavía no había cogido su característico color tostado/negro de todos los veranos. En un momento dado bostezó estirando los brazos por encima de la cabeza con lo cual, aun estando sentado, su ...