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SI tú te dejaras
Fecha: 11/08/2023, Categorías: Gays Autor: Trifor, Fuente: CuentoRelatos
... cuando noté una presión diferente en mi polla. Su mano se había deslizado hasta ahí y me apretaba con fuerza. Sin darme tiempo a responder, y con su leche todavía en mi boca, se giró me desabrochó el pantalón y me sacó el rabo. Pasó la mano por su cuerpo recogiendo los restos de su lefa y me los extendió en la polla antes de comenzar a pajearme con frenesí, agarrándome con la otra mano los huevos. No necesité muchas sacudidas para empezar a correrme como pocas veces había hecho. Él, en un alarde de cerdeo, apuntó hacia su cuerpo y recibió los trallazos con la boca abierta, relamiéndose. No sé los chorros que solté sobre su abdomen pues estaba perdido en sus brillantes ojos marrones, pero cada uno iba acompañado por un gutural gemido. Estuvimos frente a frente, mirándonos mientras mi respiración se calmaba. Él seguía meneándome la polla que ya menguaba de tamaño, produciéndome un calambre de placer cada vez que rozaba mi capullo. Cuando acabó se limpió los restos que colgaban de su mano en su pecho extendiéndolos hasta sus pezones y siguiendo con los chorros que le había echado encima. Vi como su cuerpo se quedaba pringoso con ese masaje cerdo y no pude remediarlo, mi respiración no se había calmado pero me dio igual, me ...
... incliné hacia él y relamía los restos de leche que había en su pecho. Recorrí su pecho duro hacia todos lados, terminando en sus pezones con sendos mordiscos suaves que le arrancaron pequeños gemidos. Cuando terminé volví a mirarle a los ojos, él me devolvió la mirada con una sonrisa y soltó un suspiro largo, de esos de alivio que sueltas cuando has acabado una tarea ardua. Ambos reímos. Nos separamos y yo me dirigí hacia la puerta, acariciando su pecho de paso. -Dúchate y luego si quieres vamos al cine. -Sí, creo que lo necesito -dijo riéndose. Salí al pasillo y comencé a cerrar la puerta cuando oí su voz-. ¡I****! Me giré y vi que me lanzaba algo. Lo cogí al vuelo y vi que eran sus calzoncillos amarillos. Los cogí al vuelo y me los llevé a la nariz, esnifando su esencia. Él rio antes de cerrar la puerta. Me fui hacia la habitación pensando en lo guapo que era cuando se reía. Cogí el móvil y vi que eran las seis y media. Casi hora y media de paja y cerdeo. Me tiré en la cama y suspiré extasiado; me centré en disfrutar las sensaciones que sentía en ese momento. El móvil vibró y vi que mi novio me había escrito. Me llevé de nuevo los calzoncillos a la nariz y los esnifé, ya habría tiempo de pensar en lo que había pasado.