1. SI tú te dejaras


    Fecha: 11/08/2023, Categorías: Gays Autor: Trifor, Fuente: CuentoRelatos

    ... sorprendió que se le hubiera puesto morcillona.
    
    Recorrí el contorno que se marcaba y finalmente apreté con fuerza a la vez el pecho y la polla, atrayéndole hacia mí. Él soltó un gemido que hizo palpitar mi polla: era la señal de que no había vuelta atrás.
    
    Llevé las dos manos al pantalón y desabroché el cinturón y fila de botones. Introduje las dos manos y comencé a jugar con su rabo sobre la tela del calzoncillo amarillo que llevaba. Una de ellas se movía por la parte del capullo y la otra por el bulto de sus huevos.
    
    El trabajo comenzó a hacer efecto y noté como aquella herramienta comenzaba a coger turgencia y a marcarse a través del algodón. Los dos respirábamos ahora agitadamente, él había comenzado a morderse el labio; ninguno quitábamos la vista del reflejo.
    
    Liberé su polla de la presión y vi que el bulto era enorme bajo la tela amarilla: llegaba casi hasta el final de la pernera del bóxer, quedando el capullo a escasos milímetros de asomar por el borde. Mis manos subieron y agarraron el borde de la camiseta, tiré de ella para sacársela por la cabeza y su cuerpo quedó desnudo.
    
    Solo lo había visto así fugazmente un día que estuvo de visita y se fue a la ducha, y aunque me sirvió para hacerme una idea, ahora sabía que no le había hecho justicia.
    
    Sus hombros anchos daban paso a unos brazos fuertes, con los bíceps bien marcados aun en reposo. Su pecho estaba perfectamente contorneado, con una sombra de vello en el medio y unos pezones oscuros no muy ...
    ... grandes ahora que estaban de punta. El vientre se abombaba en cada uno de sus abdominales, marcados pero no demasiado, y tenía un ombligo no muy profundo desde el cual partía una fina línea de vello que se perdía bajo la tela amarilla. Las costillas y los oblicuos se marcaban en los costados que estaban rematados por unos sobacos con el pelo justo, suave y moreno.
    
    Cuando le saqué la camiseta de los brazos él hizo ademán de bajarlos, pero yo le detuve. Le cogí de los codos y le acomodé los brazos de forma que las manos estuvieran detrás de su cabeza. Me deleité con esa vista unos momentos antes de meter mi cabeza debajo de su sobaco.
    
    Aspiré su aroma, olía a Axe y algo de sudor. Mi polla volvió a palpitar y mis brazos le agarraron para apretarle bien contra mí, sabía que ahora mi bulto era más palpable al haberle quitado sus pantalones.
    
    Dejé de hacer fuerza y vi que él se pegaba a mí por voluntad propia. Moví mis manos por sus costados, acariciándoselos con las uñas suavemente. Noté como toda su piel se le ponía de gallina y se le escaba un gemidito. En ese momento, tras esnifar profundamente su aroma, saqué la lengua y comencé a lamerle el sobaco.
    
    No paré de acariciarle su suave piel mientras me afanaba con la lengua en cada rincón de su axila. Alternaba lamidas profundas, haciendo fuerza con la lengua, con otras más cortas y suaves, enrollaba sus pelos con la lengua y luego hundía la cara hasta casi quedarme sin aire. Cuando estaba ya bien mojado comencé a dar lametones ...
«12...567...»