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Vecindad en cuarentena (Parte 1)
Fecha: 26/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Incest_Lover, Fuente: CuentoRelatos
... masculino. -Vamos cabrona, ¿Qué esperas? Si no vas a chupar lo menos que puedes hacer es follarme con ese monstruo.- dijo la mujer ansiosa. -Eres una guarra. Si lo quieres aquí lo tienes.- respondió Marilu y procedió a hacer desaparecer el calabacín dentro de su amiga, haciendo que esta gimiera con fuerza. Para acallar sus gemidos, Marilu unió sus labios con los de Guille y las dos mujeres se besaban con lujuria mientras la verdura entraba y salía del coño de una de ellas. Ante toda esta acción, Ricardo estaba incrédulo. Jamás se le ocurrió que su tía o doña Guille fueran tremendo par de putas. Sus instintos le decía que saliera de ahí y fingiría no haber visto nada pero la acción era demasiado caliente para dejar de verla. El chico nunca había visto a su tía con lujuria pero la verdad es que con lo poco que había visto de su cuerpo desnudo, ella no estaba tan mal. En cuanto a su compañera, aunque era un poco más gordita que su tía, sus grandes senos se veían apetitosos especialmente para el chico que se volvía loco con las tetas grandes. Incapaz de seguir impávido ante tan fogoso espectáculo, Ricardo se sacó la polla que llevaba un buen rato erecta y comenzó a masturbarse mientras veía como el coño de doña Guille devoraba el calabacín. Las maduras seguían con su ardiente morreo hasta que un gemido ahogado de parte de doña Guille anuncio que había alcanzado el clímax. Marilu saco el calabacín del coño de su amiga y se lo llevo a la boca para probar los ...
... jugos de esta. Luego de lamerlo un poco se lo convido a la madura quien sin miramientos probó sus propios jugos embarrados en la verdura. -Muy bien ahora te toca a ti zorra. -dijo Guille haciendo que su vecina se colocara empinada sobre una mesa cercana lista para recibir aquel dildo de la naturaleza. Ricardo aún no se había corrido y estaba deseoso de ver a su tía ser penetrada pero por la posición que se encontraba no tenía una buena vista. Al moverse para observar mejor golpeo una lata y al caer esta al suelo le revelo su presencia a las calientes maduras. Marilu y Guillermina se sobresaltaron con el ruido y voltearon con rapidez. -¿¡Ricardo?! ¡¿Qué haces aquí?!- exclamo sumamente alterada Marilu. El chico trato de balbucear una respuesta pero no pudo articular palabra permaneciendo ahí con la polla expuesta. Doña Guille también se había sorprendido pero lo que más llamo su atención fue el enorme pedazo de carne que estaba frente a ella, el cual se veía igual de grande que el calabacín. Guille era más atrevida que su vecina y sin nada que perder camino hacia el confundido chico. -Pero mira nada más que buen pedazo de verga. Y tu quejándote de no tener una cerca y había una enorme en tu propia casa. -dijo la madura acariciando la verga del chico y haciéndolo estremecer. -No digas pendejadas, Guille. Es mi sobrino del que estás hablando. -respondió Marilu mientras se vestía con rapidez para salir de ahí. -Pues parece que él estaba disfrutando mucho ...