1. Terminé follando con mi madre luego de unas copas (Parte II)


    Fecha: 28/08/2023, Categorías: Incesto Autor: Donni, Fuente: CuentoRelatos

    ... mami, quiero complacerte más. – dije mientras me tumbaba boca arriba.
    
    Mi verga se elevaba como un mástil, la tomé de las piernas y la puse sobre mí para que me cabalgase.
    
    -Pon tus pies en la cama mami, dobla tus rodillas, como si estuvieras en cuclillas. – le indicaba.
    
    -Ok amor, ¿así?
    
    -Si mami, perfecto, ahora quítate ese vestido y déjame ver tus pechos.
    
    -Enseguida cariño. ¿Qué tal eh? ¿te gustan las tetas de mami?
    
    -Me encantan mami, están perfectas, son una delicia – decía mientras me tragaba cada uno de sus pechos jugueteando sus pezones con mi lengua.
    
    -¡Ah! Si, que rico, con cuidado amor, no muerdas a mami, ah! ¡Así! Que delicia! ¡Ah! ¡ah! ¡ah!
    
    Llevé mi hinchado glande hasta la entrada de su vagina y sin previo aviso, levanté mis caderas penetrándola hasta el fondo.
    
    -¡AAH! – un estruendoso gemido me indicaba lo mucho que mami lo disfrutaba.
    
    Era maravilloso. Podía ver su abdomen contraerse de placer, veía sus musculosas piernas abriéndose, impulsándole pequeños saltos sobre mi verga, y más abajo, veía su exquisita vulva siendo penetrada por un grueso, hinchado y venoso tronco. Sentía sus glúteos rebotando en mis testículos. Su flujo ardiente escurría sobre mi verga. Follamos de esa manera bastante rato, hasta que lo logramos. Un intenso y delicioso orgasmo mutuo.
    
    Mi verga estalló dentro de ella descargando una enorme cantidad de semen ardiente, y ella se estremeció gimiendo y temblando mientras su vagina se contraía apretando todo mi pene ...
    ... dentro de ella. Podía sentir mi glande estirando sus paredes interiores, acariciando su útero, llenándola de mi leche rebosante con cada movimiento.
    
    Mi madre no aguató más, sus piernas temblaban como un siervo recién nacido, cayó de rodillas, aun sobre mí, con mi verga hinchada dentro de ella, se recostó en mi pecho, agitada y jadeando. Se quedó allí hasta que mi pene se relajó saliéndose de ella. Luego se recostó a mi lado, aun con su cabeza en mi pecho. Yo llevé mis dedos y los hundí entre su abundante y sedoso cabello. Acomodándoselo y soplando suavemente para refrescar el acalorado encuentro. Con mi otra mano acariciaba su fornida pierna sobre mí pelvis, recorría todo el muslo hasta sus glúteos y los apretujaba con placer.
    
    Ella sonreía apenada mientras se acurrucaba en mi pecho y disfrutábamos del delicioso placer de nuestros cuerpos. Nos quedamos en mi cama, en silencio, hasta que el cansancio nos venció y quedamos profundamente dormidos.
    
    Desperté a la mañana siguiente, alrededor de las 10:00 am tirado en el suelo, al lado de mí cama. Una botella de whisky vacía estaba a mi lado junto a un frasco con pastillas para la gripa tiradas por todo el piso. Tenía un dolor de cabeza insoportable y me llevó par de minutos saber dónde me encontraba.
    
    Era la peor resaca que había tenido en años. Me levanté buscando a mamá, pero mi cama estaba vacía. Salí buscándola por la casa. Papá estaba en la cocina junto a mamá bebiendo café y leyendo el periódico.
    
    -¿Papá?, pero… ...
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