1. Cuando un hijo comienza a ver con otros ojos a su madre (4)


    Fecha: 30/08/2023, Categorías: Incesto Autor: afuentes, Fuente: CuentoRelatos

    ... encima de Susana, y ella abrió sus piernas para recibirle y estar cómodos, los besos comenzaron y fueron de menos a más, Susana disfrutaba de sentir el peso del cuerpo de su amado y acariciar su espalda, por su parte Alfredo era quién ponía el ritmo y la intensidad a los besos animado por el suave aroma del perfume de Susana.
    
    Los cuerpos reaccionaron a las caricias, la erección de Alfredo era total, Susana estaba muy húmeda pero disfrutaba de los besos y de las pausas, había urgencia por parte de ambos pero era aún más grande la necesidad de darse amor.
    
    Susana abrió sus piernas un poco más indicando a Alfredo que había llegado el tiempo de entregar sus cuerpos, Alfredo entendió el movimiento y lentamente entró en la empapada vagina, la penetración fue lenta, así que Susana sintió cada milímetro de aquel mástil y con un suspiro ahogado pronunció el nombre del muchacho…
    
    —Ohhh! Alfredo…
    
    —Te amo Susana
    
    —Y yo a ti mi vida. Qué grande te siento ahora!
    
    Alfredo mostró mucho tacto y no aceleró el ritmo, entraba y salía lentamente, empujando hasta adentro en cada oportunidad, Susana se sentía en el cielo, Alfredo buscaba la boca de Susana para sentir toda su entrega y fue que Susana tuvo un callado orgasmo, Alfredo sintió el calor de los líquidos de Susana sobre él, pero no dejaba de penetrar suavemente, Susana se vino dos veces más, por fin el muchacho sintió como su cuerpo se contraía y eyaculó abundantemente dentro de Susana.
    
    Alfredo se bajó de Susana y se ...
    ... recostó de lado, Susana también se giró para abrazar el cuerpo de su hombre y reposar junto a él. En esa posición Susana sintió como sus líquidos mezclados con el semen de Alfredo escurrían entre sus piernas, no dijo nada y guardo para ella esa indescriptible sensación.
    
    Ninguno dijo palabra alguna por 10 minutos, lo que tenían que decir lo decían a besos, la erección de Alfredo regresó, Susana dejó caer su cuerpo sobre el del muchacho haciéndolo quedar boca arriba, situación que aprovechó ella para montarlo.
    
    Susana estaba más que lista, así que no fue difícil subirse en el duro pene de Alfredo, y ahora era ella quien puso el ritmo a los besos y a los movimientos de su cadera para hacer gozar a su hombre. Susana besaba los labios del muchacho y con maestría movía lentamente sus caderas en un lento sube y baja. Instintivamente las manos de Alfredo estaban en las nalgas de Susana acompañándole en sus movimientos. Ocasionalmente Susana aumentaba el ritmo, para incrementar el placer de su hijo, pero algo en ella le hacía bajar el ritmo para que retardar la eyaculación de Alfredo y que el disfrute de ambos se prolongara por el mayor tiempo posible.
    
    Susana sintió que las manos de Alfredo apretaban sus nalgas con fuerza, sabía que venía lo inevitable, así que aumentó el ritmo y la intensidad de los sentones para exprimir el pene del muchacho lo más posible. Nuevamente Susana sintió el calor del semen en sus entrañas.
    
    Susana no quería dejar de sentir el cuerpo de Alfredo así ...