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Incestos a pares
Fecha: 01/09/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Eugenia era una joven bella cómo un amanecer soleado, delgada (pesaba 45 kilos). Medía menos de un metro sesenta, tenía los ojos azules y llevaba el pelo recogido en dos coletas. Estaba sentada en un sofá del impresionante salón de su pazo gallego. Llevaba puesto un top de color rosa que dejaba ver su ombligo y en el que se marcaban los pezones de sus tetas, un short hecho con un pantalón vaquero que había cortado y unas zapatillas de deporte del mimo color que el top. Vestía así porque aquella noche de agosto hacía un bochorno importante. Isidro, su padre, moreno, de estatura mediana, ojos negros y pelo cano, sentado en la esquina de un tresillo y vistiendo un pijama negro, le decía: -No me gusta tu decisión de no ir a la universidad, y a tu madre tampoco le va a gustar. Eugenia, que estaba con las piernas cruzadas lamiendo un bombón de helado, dijo: -Mi madre anda en su nube de diva y le importa un comino lo que yo haga. -Me refería a Eva. -Eva no es mi madre, papá, a ella, si acaso le importaría lo que hiciéramos tú y yo. Eva, la madrastra de Eugenia, hacía año y medio que se casara con su padre. Era una mujer de bandera, tetas grandes, culo gordo, caderas anchas y piernas bien hechas y rellenitas... Se había ido a Madrid a presentar una colección de ropa diseñada por ella misma acompañada de su hijo. -¿Hacer qué, hija? -Hacer el amor, papá. Isidro puso el grito en el cielo. -¡¿Te has vuelto loca?! Eugenia, abrió las piernas, las estiró, ...
... y le respondió: -Sí, y me gusta mi locura. Lamió el bombón desde el palo a la punta y después lo chupó. -Deja de hacer tonterías con el helado. Lo oía, pero no lo escuchaba. -Si el bombón fuese una cosita que yo me sé -le miró para la entrepierna- ¡Ummm! Isidro quiso imponer su autoridad. -Acabas de quedar sin paga durante un mes. La voz de Eugenia sonó dulce, cálida, como un caricia. -¿Por querer darte amor? -¡Durante dos meses! ¡¡Y deja de lamer el dichoso bombón!! Con su sonrisa de chica mala y su mirada de picarona, le dijo: -¿Te vienen ideas atrevidas a la cabeza? La firmeza del padre chocaba con la coquetería de la hija. -No debí darte tantos mimos, ni tantos caprichos. -Por eso te quiero con locura, papá, porque siempre me trataste como a una princesa -su voz cambió de tono- ¡Hasta que apareció en tu vida esa...! No la dejó acabar la frase. -Esa mujer que me hace feliz. -Esa desgraciada que me robó tu cariño. -No le llames eso. A ver, hija. Te quiero mucho, pero no hasta el extremo de cometer incesto. -¡Cómo odio a esa puta! -¡Sin paga durante seis meses! -La odio tanto como odié a mi amiga Norma, Norma, si, la que te tiraste en tu coche. Isidro pensó que lo iba a chantajear. -¡¡De nada te van a servir los chantajes!! -¿Chantajes? Para nada. Es más, te voy a contar un secreto para que sepas que no me voy a ir de la lengua, yo también me acosté con Norma. -¡¿Qué?! -Sí, cuando me dijo que ...