1. Mis vacaciones con mi cuñado


    Fecha: 04/09/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... adolorido pene.
    
    Era tal mi grado de excitación que no reaccione cuando Sebastián, comenzó a manosearme, bajo mi calzoncillo y tomo mi verga para acariciarla. Cierra los ojos, me pidió y comenzó a besarlo. No recordaba sesión similar con mi señora. Tenía una suavidad para besar, apretar e introducirlo completo en su apretada garganta. Paralelamente comenzó a bajar mis pantalones y en segundos estaba completamente desnudo.
    
    Me acomodo en el sofá y quede a plena disposición de su voluntad. Mientras su boca y garganta hacia estragos en mi excitación y principios ancestrales, sus manos pellizcaban mis tetillas y bajaban hacia mis testículos. Sentía como su saliva inundaba mis testículos y se deslizaban hacia mi trasero.
    
    Su trabajo era muy pausado y evitaba que me corriera en su boca, sobre todo cuando mis palpitaciones denunciaban una explosión de semen.
    
    Libero mi verga de su boca y fue deslizando su lengua por mi estómago hasta llegar a mis labios. Fueron segundos donde intente quitar su labios y lengua lasciva. Como dije, fueron solo segundos porque a esa altura, me había rendido y no quedaba resabio alguno de mi cordura y principios heredados.
    
    Fueron besos que me trastornaron y que al minuto tomaba la iniciativa para besarlo desenfrenadamente. Eran abrazos, caricias y besos donde su lengua me hurgueteaba descaradamente.
    
    A ese momento, tenía claro el doble papel que jugaba Sebastián y no me importaba para nada. Mis expresiones, respuestas y quejidos me ...
    ... denunciaban y el sacaba provecho de mi debilidad.
    
    Estaba entregado a su rutina y mansamente respondía a sus cambios de posición, bajando a mi pelvis para acariciar mis testículos. Los amasaba y besaba suavemente y con cuidado los introducía a su boca. Ya mi excitación estaba al máximo, eso creía. Cuando se introdujo mi verga a su boca, tomo mis nalgas y las empujo contra su rostro, dejando sus labios enfrentados a mi pelvis. Era el preludio de lo que tanto me había aguantado. Saco sus labios y volvió a la carga, ahora más suave y me acostó de espaldas en el sofá. Sin sacar mi pene de su boca, levanto mis piernas y con sus dedos comenzó a acariciar mi culo el que estaba totalmente empapado con su saliva. Sentí una sensación incomoda, extraña y expectante. Toda la rutina, a ese minuto, no había permitido pensar como terminaría. A esa altura, no fueron necesarios segundos para reaccionar, me rendí sin pensar nada, solo dejarme llevar por ese torbellino de nuevas sensaciones.
    
    Sentí uno de sus dedos hurguetear mi culito virgen. Fuera de la primera y nueva sensación, posteriormente me entregue y solo escuchaba sus instrucciones. “relájate, no pienses”. Yo que creía haber llegado a la cúspide de las sensaciones, me daba cuenta que quedaba otro nivel insospechado.
    
    Creo haberme dado cuenta que, sin resistencia alguna, había alojado en mi culo, al menos tres de sus dedos y sin ningún dolor ni molestia. Por segundos, se levantó y volvió con una crema que embetuno mi culo. Nuevamente ...