1. Un cincuentón le mete el vicio a la mujer de su hijo


    Fecha: 05/09/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... y quiso más halagos, por eso le preguntó:
    
    -¡¿Tanto me desea?!
    
    Sergio se quitó la sábana de encima y Sabrina vio que estaba aplastando la polla con una mano. Al quitarla se le puso firmes.
    
    -Mira cuanto te deseo.
    
    Sabrina no pudo evitar que se le dibujase una sonrisa en sus sensuales labios. Tapó la boca con una mano, y después le dijo:
    
    -¡Jesús! La tiene enorme.
    
    Sergio cogió la verga y su mano comenzó a subir y a bajar por ella.
    
    -Por favor, quédate ahí, deja que me corra imaginando que el agujero que hacen mis manos es tu coño.
    
    Sabrina, en el umbral de la puerta y con la cara roja cómo un tomate maduro, le dijo:
    
    -¡¿Se ha vuelto loco?!
    
    -Sí, Sabrina, tú haces que me vuelva loco.
    
    Sabrina veía aparecer y desaparecer el cabezón de la verga bajo la piel y sintió cómo su coño y su ojete se le abrían y se le cerraban. Le dijo:
    
    -Me sentiría cómo una puta viendo cómo se masturba.
    
    -No te sientas puta, sé puta por una hora o dos.
    
    -¡¿Qué?! ¡¿Usted sabe lo que ha dicho?!
    
    -Sí, rompe moldes y déjate llevar. Aparta la bata para un lado y enséñame el coño. Sé puta, Sabrina, sé puta
    
    -No sé qué diablos me está pasando.
    
    -¿Estás cachonda?
    
    Sabrina ya se dejó ir.
    
    -Mucho.
    
    Siguió excitándola.
    
    -Se puta, hostias, se puta. Enséñame el coño.
    
    Sabrina veía la verga tiesa y la mano subiendo y bajando y ganas le daban de ir a la cama y ser puta cómo le decía. Apartó la bata para un lado y le enseñó el coño peludo. Sergio vio brillar su piel ...
    ... morena en la parte superior de sus muslos junto al coño. Sabrina estaba echando por fuera.
    
    -Abre la bata.
    
    Sabrina abrió la bata y dejó que viera todos sus encantos. Era un monumento de mujer. Su cintura estrechita, sus gordas tetas y sus grandes caderas no era algo que se ve todos los días en una mujer delgada. Mirando cómo se pelaba la polla, le dijo:
    
    -Me estoy sintiendo puta y me gusta.
    
    -Quita la bata y date una vuelta.
    
    Sabrina se quitó la bata y la dejó caer al piso. Se dio la vuelta y le enseñó el culo. Ya se lanzó sin paracaídas.
    
    -¿Te gusta mi culo, papito?
    
    -¡Me encanta!
    
    Se dio la vuelta, y le dijo:
    
    -Quiero ser tu puta, papito.
    
    Sergio dejó de menearla, ya que si no lo hace se corre cómo un burro.
    
    -Aprieta las tetas a ver si te sale leche de ellas.
    
    Sabrina le habló con voz acaramelada.
    
    -Claro que me sale, papito.
    
    -Necesito ver para creer.
    
    -Mira.
    
    Sabrina se apretó las tetas y salió de ellas leche en cantidad.
    
    -Ven aquí, Sabrina, ven, cielo. Acércate a la cama para que te vea bien.
    
    Sabrina fue al lado de la cama contoneando las caderas y con sus tetas moviéndose levemente hacia los lados.
    
    -Abre el coño para ver cómo lo tienes.
    
    -Lo tengo mojado, papito.
    
    -A ver.
    
    Sabrina abrió el coño con dos dedos y Sergio vio que lo tenía empapado de jugos blancos.
    
    -Quiero conocer su sabor…
    
    Sabrina le cogió la cabeza, Sergio se incorporó, le lamió el coño media docena de veces, y después le dijo:
    
    -¡Voy follarte hasta ...
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