1. Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (13)


    Fecha: 09/09/2023, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... especial, una conexión que tenían ambos y que Sergio creía que su madre también notaba. No había duda de que algo extraño, o mejor dicho, alejado de la normalidad ocurría y ahora, esos pensamientos le gritaban que no ocultase la realidad.
    
    Miró hacia abajo, a su gran miembro duro, venoso y lleno de sangre que se asemejaba a un bate de béisbol. En casa jamás lo había tenido así, solo en momentos muy especiales, y decidió, que lo mejor sería desfogar para que todo desapareciera.
    
    Cogió jabón y se lo vertió en la mano, queriendo una lubricación extra para sentir el preciado momento. Apretó bien fuerte su tronco con los cinco dedos y comenzó a retraer la piel dejando que un capullo morado saliera a saludar. Estaba pletórico, hasta el punto que una vez el glande salió, la piel apenas volvía a su lugar.
    
    Movió arriba y abajo, pensando en el cuerpo de su tía, ella le ayudaría a quitar de en medio la vista de Mari. El placer llegaba, tan rápido que no se lo podía creer. Los pechos de su tía, su rostro, su trasero, todo se aunaba para que al final el jugo maravilloso escapara y él se librara de esos pensamientos tan poco adecuados.
    
    Estaba a punto, muy cerca del clímax. Sin embargo, la imagen volvió. Mari apareció como un rayo fulminante y su mano soltó un pene que rebotó con fuerza con su propio peso pareciendo que iba a desprenderse del cuerpo. De nuevo su madre aparecía en la escena suplantando a Carmen.
    
    —Pero… ¿Qué pasa? —se dijo en voz baja mientras el agua le ...
    ... golpeaba el rostro.
    
    Su mente se lo gritaba, pero él se negaba a aceptarlo, parecía que aquellas suposiciones eran más ciertas de lo que creía y lo dijo en voz alta para poder dar forma a la realidad que yacía en su cerebro.
    
    —¿Mi madre me pone?
    
    Nada ni nadie contestó, solo el agua siguió golpeado la ducha envolviéndole con un vaho que amenazaba con colapsar el baño. Allí se quedó Sergio, pensativo, con el pene chocando contra la fría pared y consiguiendo que su volumen decreciera un poco.
    
    Se detuvo en el empeño de satisfacer su ardor sexual, ya que en todo momento la mujer con la que se daba placer cambiaba a su progenitora. Cierta moralidad le impedía acabar con aquello, dar unos cuantos movimientos más y terminar con todos sus líquidos esparcidos en la ducha.
    
    Nadie lo sabría, nunca se enterarían, pero en su cabeza rondaba “eso no lo puedo hacer”. Su tía al fin y al cabo era eso… su tía, pero su madre, eran palabras mayores. Quizá la tensión que notaba solo era surgida por él, cada vez creía más que era una imaginación suya provocada por el esfuerzo de los libros.
    
    Salió y se secó con el pensamiento de que había sido un desliz, un pequeño fallo de una mente enferma por lo cachondo que estaba. Aunque mientras se afeitaba y se adecentaba un poco, tenía que reprimir la fuerte convicción de creer que su madre pensaba igual que él.
    
    Acabó derrotado en la cama, sin cruzarse con nadie logró esconder la erección que no le bajaba ni a golpes. Se quedó mirando al techo, con ...