1. VISITA INESPERADA (2ª PARTE)


    Fecha: 12/09/2023, Categorías: Incesto Autor: ababol61, Fuente: RelatosEróticos

    ... traseros blanquecinos que ellas aspiraban a que tomasen un color moreno y eliminar las marcas blancas de la carne oculta por los ropajes diarios.
    
    Las escuchaba conversar y reír como las dos adolescentes que eran, con sus cabecitas cerca una de la otra, dándose frecuentes piquitos en los labios y palmoteando sus culitos al sol. En un momento, Aurora se levantó y entró en la casa, saliendo con bote de crema entre las manos. Se puso una generosa cantidad en las manos y comenzó a extenderla por el dorso de Carmen, que permanecía tumbada inmóvil. Cuando llegó al culito de su amiga se recreó en el masaje, moviendo lentamente los dedos en un masaje sensual, introduciendo las manos entre los cachetes. Carmen se dio la vuelta y comenzó entonces el masaje frontal, con la misma sensualidad que había dedicado a la espalda. Con los ojos cerrados por el sol que le daba en la cara, Carmen suspiraba visiblemente excitada. Las manos de Aurora sobre sus carnosos pechos y su prominente barriga le estaban proporcionando placer, de eso no cabía duda, y cuando los dedos de mi sobrina se colaron entre las piernas de la pelirroja escuché un gemido que me puso más cachondo aún. Ya me había sacado la polla del chándal y me estaba haciendo una señora paja cuando Aurora terminó el masaje con otro morreo a Carmen y ambas intercambiaron posiciones, dando comienzo de nuevo un espectáculo excitante. Tumbada boca abajo, lo primero que recibió Aurora fueron unos besitos de Carmen en los mofletes del ...
    ... culito, y a continuación unos cachetes que le dejaron marcas rojas en la blanca piel. La crema se deslizó por la espalda y fue extendida por las manitas de la amiga, sin dejar un recoveco de la espalda y el trasero por recorrer. Como antes con ella, se detuvo especialmente en las nalgas de mi sobrina, llegando a ver cómo le dedicaba más tiempo al agujerito, al que masajeaba con un solo dedo. Aurora se dio la vuelta y pude contemplar una vez más la fina figura a medio camino de niña a mujer que ahora sentía su cuerpo acariciado por las ansiosas manos de Carmen, deseosas de acariciar a su amiga. Aurora suspiraba por lo bajo, y su respiración se percibía agitada, especialmente cuando sus pequeños pechos se vieron entre los juguetones dedos de quien antes recibiera el mismo tratamiento. Comenzando por los pies, Carmen empezó a subir por las piernas hasta llegar al objetivo final. El delicado pubis rubio de Aurora se cubrió de un generoso chorro de crema que Carmen no tardó en extender por el vientre con ayuda de los dedos que se perdían entre la rajita virgen.
    
    Mi polla no podía más, y con un par de fuertes sacudidas me corrí entre fuertes espasmos, salpicando las cortinas que me ocultaban de la vista de las dos jovencitas que me habían dado semejante espectáculo.
    
    Esto no podía seguir así. Me había pajeado dos veces en las doce horas que las chicas llevaban en casa, y desde la primera vez que vino Aurora, seguro que más veces que en los diez años anteriores. Me iban a volver loco. ...
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