1. Soy la hembra de mi médico


    Fecha: 13/09/2023, Categorías: Gays Autor: Sasha Slut, Fuente: CuentoRelatos

    Me fascina tener sexo con hombres maduros. Me inicié a los 18 con uno de 50 y desde entonces no he parado. Tengo 21, soy homosexual pasivo-sumiso y muy afeminado, delgadito con un culo respingón y que al igual que mi boca, traga todo cuanto le claven. Desde hace diez días me estoy tirando a un médico de 65 que es todo un semental y lo mejor de todo, me culea a pelo y se viene dentro.
    
    Aunque soy un chico de lo más normal, se me nota la pluma y mis amaneramientos a la hora de expresarme, voz de nena, gestos de nena y en la cama, una rica nenaza siempre dispuesta y ofrecida. Como digo, he tenido relaciones sexuales con varios hombres, todos ellos de cincuenta para arriba con rabos exquisitos que me obligan a entornar los ojos cuando me la meten. Siempre llevo insertado el plug anal, lo que suele ser para ellos una grata y morbosa sorpresa al momento de ofrecerles mi culito en sacrificio.
    
    Obviamente nadie conoce de mis aventuras aunque es muy evidente mi condición. El caso es que Jairo, mi actual amante además de mi médico en la Seguridad Social, es muy buen amigo de mi familia. Siempre lo vi como macho y en más de una ocasión, estando en casa fantaseaba con él al punto de encerrarme en el baño para masturbarme pensando en cómo me dejaría coger y todo lo que me dejaría hacer.
    
    No soy muy asiduo de los hospitales pero esta vez tuve que ir por un esguince que sufrí al caerme. Y ahí estaba Jairo, diciendo mi nombre con esa autoridad irresistible y que me obliga a transpirar ...
    ... hormonas de perra. Al entrar a su consulta me puse toda sensual y me di un sentón para que el plug me estimulara las fibras de maricona en celo. Jairo me preguntó por todos y luego de ver mi historial me preguntó por el esguince. Era en el tobillo. Llevaba un vaquero pitillo y me ordenó quitármelo para ver la zona afectada. Dudé pero me puse en pie y me desnudé haciendo alarde de mi bello culito, pues se lo dejé todo a la vista. Jairo se puso en pie y de reojo noté cómo se recomponía la verga. Mi "clítoris" también dio un respingo y dejé en claro que el celo estaba latente. Me recosté en la camilla y el médico me hizo echarme boca abajo. Mientras me masajeaba el tobillo, mi otro pie le rozó el bulto de su entrepierna y pude notar su dureza. Jairo -lo había conseguido- estaba cachondo y seguro que atendió al corazón del plug en mi ano.
    
    Como si tal cosa, levanté el culo y fue cuando sus manos me agarraron las cachas en rollo morboso. Al girar mi cabeza, Jairo tenía la verga enorme fuera y su cara era un poema de deseo. Lo vi tan macho y necesitado que pese al ligero dolor del tobillo, di un salto para caer de rodillas ante tan majestuoso aparato reproductor. Jairo tiene dos hijos, uno de ellos muy guapo. Fue hermoso saberme humillada y apreté su capullo entre mis labios para darle lengua y acabar mamando todo el rabo. El hombre resopló al tragarme su longitud y ver cómo la hacía desaparecer hasta mi garganta. Soy de mamada femenina, me fascina echar toda la saliva fuera y lo ...
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