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Soy la hembra de mi médico
Fecha: 13/09/2023, Categorías: Gays Autor: Sasha Slut, Fuente: CuentoRelatos
... hice hasta que me babeé entera y empapé su verga desde los huevos. Mientras se la chupaba, Jairo acabó por quitarse la ropa y me ayudó a ponerme en pie. Me quité el slip, me eché de espaldas en la camilla, me abrí de piernas y le mostré el plug. Bajó su cabeza, la metió y con sus dientes retiró el plug. Lo siguiente fue brutal. Cuando se levantó me apretó fuerte y sentí el viril instrumento traspasar mi anillo dilatado. Dio un empujón y me la clavó hasta los cojones. Mordí la sábana de la camilla para no gritar. Soy de mucho grito y gemido al hacerme el culo pero estábamos donde estábamos y me aguanté las ganas. Jairo estaba fuera de sí. Sus embestidas me dolían mucho. Y no sé por qué, de pronto me lanzó un escupitajo en toda la boca y una bofetada atróz en la mejilla para decirme de todo, menos guapa. Sus improperios me excitaron y para hacerlo cabrear aún más, relamí su saliva de mis labios y me la tragué. El juego de amarre tardó un buen rato y me acomodó ahora a cuatro patas en el suelo para darme por detrás. Yo estaba mojadita y el estímulo dio paso a que mi clítoris echara toda la leche que tenía acumulada en mis huevos. Jairo me hizo morder el polvo ...
... pero fue el preámbulo de una preñada inolvidable. Con susurros de putita le supliqué que me diera su leche. Y lo hizo en lo más profundo de mi ser con una pasión desbordada. Mi organismo absorbió todo su esperma y entre jadeos y gemidos de hembra contraje mi ojete para exprimirlo bien. Al salir de mí, inmediatamente me clavé el plug para que no haya fuga. Jairo sudaba a mares y de rodillas acabé por limpiarle bien la verga con mi boca. Mi duda era ahora qué iba a suceder con él, con nosotros. Jairo me despejó de todo al decirme que no quería que aquello quedase en un polvo. Quería seguir viéndome y darme duro, pero ya no ahí. Me dio unas llaves y una dirección en un papel. Eso sí, me aclaró que todo debía ser secreto, que nadie debía enterarse de lo nuestro. Antes de despedirnos me morreó rico y yo le pedí que me diese su saliva. Me la dio y yo la bebí encantada. Le dije que esa noche iba a dormir con su semen dentro y le encantó la idea. Me esperaría al día siguiente en aquella dirección. Ahora fui yo quien le comió a besos y toda perra ya para abrir la puerta, me giré y le dije que desde ese instante pasaba a ser mi marido oficial... CONTINUARÁ...