1. Mi padre, nuestro amo (capitulo 3) El adiestramiento (2)


    Fecha: 14/09/2023, Categorías: Incesto Autor: cleversex, Fuente: RelatosEróticos

    ... estaba conectado a un enchufe. Una de las pinzas la colocó en uno de mis labios vaginales y otro lo conectó al plug anal. Se acercó al aparato, y después de estar unos segundos observándome, dio al interruptor y una descarga eléctrica recorrió mi zona vaginal. Empecé a chillar mientras mi cuerpo se tensaba. Paró y a los pocos segundos conectó de nuevo. Repitió la operación varias veces y finalmente me quito las pinzas y con el dedo acaricio mi línea vaginal. Empecé a jadear y a los pocos segundos me corrí cómo una perra mientras él sonreía.
    
    Papá regresó a la mesa y estuvo buscando algo, después se acercó a mi portando un vibrador corto de punta redondeada y embadurnada en lubricante y que tenía en la base dos cadenitas cortas que terminaban en dos pinzas dentadas con tornillos de seguridad. Se puso a mi lado y mientras con la mano izquierda que sujetaba por el chocho, con la derecha me extrajo el plug y lo dejó caer al suelo. Después noté cómo me ponía la punta del vibrador en la estrada anal y empezaba a presionar. Claramente era un poco más ancho que el plug porque me dolió, pero papá me tenía sujeta por el chocho y eso me daba un placer enorme. Finalmente, entró y metiéndose entre mis piernas noté cómo sujetaba las pinzar a mis labios vaginales después de tensar las cadenas. Cerró los tornillos hasta que los dientes se clavaron en mi piel. El vibrador, que era cilíndrico, no podía salir de mi interior a causa de las pinzas. Se puso delante de mi y enseñándome un mando ...
    ... lo activó y empecé a notar la vibración en el interior de mi ano.
    
    Me puso las pinzas en los pezones y sentí las descargas en ellos. Puso un programa de intervalos que aumentaba la intensidad paulatinamente hasta hacerlo casi insoportable, pero sentía placer a pesar del dolor. Cuándo estaba al máximo deseaba que parara, pero cuándo lo hacia deseaba que empezara.
    
    Papá salio de la habitación y me dejó sola con mi tormento. Al rato regreso con un vaso de whisky y se sentó en el sillón. Mientras me observaba y daba sorbos de la bebida, yo me retorcía colgada de las cadenas y chillaba desaforada. No sé cuánto estuve, pero fue mucho. Mi chocho chorreaba y notaba mis jugos resbalando por la cara interior de mis piernas: seguro que ya tenía un charco entre las piernas.
    
    Se levantó, se acercó a mi y me colocó una mordaza de bola. Con el dedo empezó a acariciarme el clítoris sin ningún miramiento, con energía. A los pocos segundos tuve un orgasmo tan tremendo que me quede inerte colgada de los brazos. No estoy segura de si perdí el conocimiento, pero empecé a notar el dedo de papá hasta que al rato me corrí otra vez. Me dejó y cogiendo de la mesa un látigo con muchas colas, se colocó detrás y empezó a azotarme. No dejó un solo centímetro de mi espalda sin azotar: hombros, omóplatos, riñones, trasero. Después de mucho tiempo, se acercó a mi por delante y me quito las pinzas de los pezones e inclinándose puso una en un labio vaginal, el otro directamente en el clítoris y lo activo ...
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