1. Mi padre, nuestro amo (capitulo 3) El adiestramiento (2)


    Fecha: 14/09/2023, Categorías: Incesto Autor: cleversex, Fuente: RelatosEróticos

    ... sensaciones, solo diré que creo que los ojos se me pusieron en blanco. Esa mezcla de dolor, placer y la consciencia de ser poseída por papá, de ser usada por el a su antojo, de ser de su propiedad, me subió a los cielos.
    
    Me folló muy lentamente. Su movimiento dentro de mi y el roce con mi sensible clítoris me enloquecía. Tuve varios orgasmos hasta que finalmente papá se corrió en mi interior. Se mantuvo dentro de mi durante mucho tiempo y mientras me llenaba de besos notaba cómo la polla de papá perdía firmeza y dejaba de presionar mi ano. Finalmente, salio de mi y tumbándose a mi lado me paso el brazo por debajo para que apoyase la cabeza. Pasé la pierna por encima, pegué mi cuerpo al suyo y le abracé. Papá seguía besándome en los labios mientras su mano me acariciaba la pierna y el trasero. Notaba cierto escozor por los verdugones de los latigazos, pero me resultaba placentero. Me parecía imposible ser tan feliz.
    
    —Papá ¿Cuándo lo vamos a repetir? —pregunté mientras seguía abrazado a el.
    
    —¿Quieres que lo repitamos mi amor? —cómo respuesta asentí con la cabeza—. No vamos a repetir algo tan drástico porque no es de mi agrado.
    
    —No lo entiendo papi ¿entonces…? —dije mirándole.
    
    —Esto lo tienes que ver cómo una prueba definitiva para saber hasta dónde puedes llegar…
    
    —Puedo llegar hasta dónde tu quieras: puedes hacerme lo que sea, —le interrumpí. Papá giro su cuerpo hacia mi y me abrazó mientras me morreaba con pasión, tanto que por un momento me ilusioné ...
    ... con que me la metiera y me follara otra vez.
    
    —Con vosotras quiero tener exactamente la misma relación que tenía con tu madre. Teníamos un pacto por el cual ella me entregaba su sumisión incondicional y a cambio yo la proporcionaba un placer inimaginable. Aunque parezca que no, me cuesta enormemente haceros daño, aunque se perfectamente que una sesión cómo la que hemos tenido, mama la disfrutaba. Ella, que me conocía perfectamente, jamás me lo pedía: lo dejaba a mi albedrío.
    
    —¿Por qué no te gusta hacerlo?
    
    —Porque a vosotras, igual que a tu madre, os quiero más que a mi propia vida.
    
    —Yo también te quiero papá, igual que Yoli.
    
    Papá me abrazó morreándome y después se giró hacia mis pies ofreciéndome la polla. La atrapé con la boca al instante y empecé a chupar mientras papá hacia lo mismo con mi vagina. Iniciamos un sesenta y nueve largo que volvió a elevarme a los cielos del placer. Los orgasmos se sucedieron hasta que finalmente papá se corrió y mientras me llenaba la boca de esperma con la lengua atacaba su glande arrancándole algunos gemidos.
    
    —Mi amor, casi me matas, —dijo mientras abrazado a mi cadera me besaba el chocho, mientras le seguía chupeteando la polla. Un rato después me preguntó—: ¿Tienes hambre, quieres comer algo?
    
    —Ya lo estoy haciendo, —papá rió complacido, me giró y me abrazó morreándome.
    
    —Ya sabes a que me refiero payasa, —me dijo con cariño.
    
    —Pues la verdad es que si. ¿Qué hora es?
    
    —La una y media, —respondió papá cogiendo su ...
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